HISTORIAS PARA MOTIVAR: Mas sobre Edward Wale

2.12.09
Llega en silla de ruedas. Dos personas traen las prótesis y le ayudan cuidadosamente a colocárselas en sus piernas mutiladas. Se para y comienza dar su charla motivacional a la fuerza de venta de Entel que se reunió en el Hotel Radisson, de la Ciudad Empresarial.

Es Edward Wale, un empresario de 54 años, que logró volver a la vida, tras la explosión de su avión que lo dejó sin sus extremidades y con el 92% de su cuerpo con quemaduras grado 3 hace más de 13 años en California, Estados Unidos. Sólo parte de la cara y el brazo derecho resultaron con daño menor.

Despertó seis meses después del trágico accidente y se encontró con que su esposa había firmado el divorcio, sin amigos, y con un dolor físico tan insoportable que sólo la foto de su hijo que tenía en la cama del hospital evitó que llevara adelante su intención de suicidarse. “No lo hago por ti. Y te voy a demostrar algo: que pase lo que pase en la vida hay que salir adelante”, le prometió.

Antes de este episodio, Wale -chileno, nacido en Valparaíso- era un próspero empresario en el área inmobiliaria estadounidense, con la construcción de condominios de lujo, edificios, residencias familiares y canchas de golf.

Llegó a ese país a los 25 años para encontrarse con su familia (su padre inglés y madre chilena), tras haber pasado su juventud en la Escuela Naval en Chile donde, entre otras actividades, se embarcó en un viaje con el Esmeralda y recorrió el mundo.

En Estados Unidos estudió ingeniería aeronáutica y se dedicó a hacer vuelos charters y a prestar asesoría en ingeniería, donde comenzó a conocer a constructores que lo incentivaron por el rubro inmobiliario. Tras pasar por algunas compañías del sector, en 1983 decidió emprender su propio negocio.

Un día de octubre de 1990 -cuando estaba en la cima de su carrera, con una empresa que lo ocupaba casi todos los días desde la 7 de la mañana hasta la medianoche- aterrizó en su Gruman Goose, tras una jornada de pesca en Long Beach y se produjo la explosión. Vino el semestre de inconsciencia y el costoso y doloroso tratamiento -más de un año y dos meses en el hospital- y, finalmente, el gratificante camino de la recuperación.

Hoy está en Puerto Montt -vive en esa zona porque el clima es ideal para regular la ausencia de poros en la piel- con su empresa de transporte Varmontt y, además, se dedica a compartir su experiencia de vida y motivar a trabajadores de empresas, estudiantes y pacientes de hospitales.

“A pesar de lo que pueda suceder en la vida si uno quiere salir lo hace. Yo soy discapacitado, pero todos somos en cierta medida discapacitados y hay que superarse”, comenta convencido y luego pregunta: “¿Tú eres piloto?”

-No, sería imposible. Les tengo pánico a los aviones.
-Bueno, tú no estás capacitado para volar, pero yo, pese a no tener piernas, ni parte de la mano, vuelo. Por tanto, tú eres un discapacitado para mí. Con esto quiero decir que con lo que tengo puedo lograr muchas cosas. Hay que concentrarse en lo que tenemos y con eso construir el futuro.

-Edward, ¿se ha encontrado con muchos trabajadores depresivos en sus charlas?
-El empleado cree que nació como empleado y va a morir como empleado. Por eso, trato de hablarle a la juventud, voy a los liceos, para que tengan más ambiciones. Querer es poder. Lo único es que hay que tener un balance entre la familia y trabajo.

-¿Y cómo se encuentra ese balance?
-Al determinar que las cosas importantes en la vida no son sólo trabajo y generar ingresos, sino la familia y la recreación. El tren hay que pararlo y disfrutar al máximo la vida en el día presente, porque no hay nada garantizado.

-¿Usted se siente feliz, disfruta la vida?
-Sí, claro. Yo disfruto la vida, para mi vivir es mi hobby.

-¿Cuándo comenzó a dar de charla motivacionales?
-Me lo pedían los doctores que me salvaron la vida, porque había muchas personas que no podían manejar sus lesiones y los problemas que acarrean. Y hace cinco años que realizo estas charlas en Chile y lo hago con mucho placer porque mi experiencia los puede ayudar a superarse. Es difícil encontrar a alguien que haya estado más hundido, más cagado que yo, y aquí estoy con muchos sueños, porque el que no se levanta con sueños o algo que lo motive mejor que se quede durmiendo.
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Eduardo Wale Esta historia es un resumen de un programa emitido el 9 de mayo del 2005 por el señor Fernando Villegas en su espacio “Las vueltas de la vida “.


Esta historia es muy ejemplificadora, más allá de los logros y el esfuerzo de un hombre que lo tuvo todo, no debemos dejar de pensar en los tristes y terribles momentos que paso.

Eduardo Wale: Todo comenzó en 1988, venia volando por diversión, su avión año 1940, tenía carburador, lo que sobra del combustible va al estanque principalmente, el combustible entró a la cabina, una chispa algo, produjo que al aterrizar el avión explotara, el avión se convierte en una bomba, la vida le cambio a este hombre un ciento por ciento.

Recuerda de ese día que estaba haciendo unas notas al técnico, lo que tenía que hacer, se daba cuenta en esos momentos que algo estaba mal, despertó 6 meses después.

Despierta en el hospital, al 100%, listo para levantarse, ve a sus padres junto a el, se extraño que así fuera, se preguntó que hacían sus padres en su casa, de pronto sintió un dolor inmenso, vio personas con ropa blanca, ¿ Que hacen en mí casa ..

El doctor se acerca y le pregunta como se siente

Se desmaya por el dolor.

Período de dolor de confusión, sumergido en un dolor inmenso ¿Qué había sucedido?

No entendía que había perdido sus piernas ( Cuando estaba en coma le cortaron una pierna, luego otra porque la gangrena se había expandido ) , usaron con el tratamientos especiales, tenía el dinero para poder costearlo ( gastó 4 millones de dólares ).

Su esposa lo abandonó llevándose todas sus pertenencias, era una mujer tranquila, sus amigos desaparecen, totalmente solo, su grupo de apoyo era su familia inmediata. 60 doctores, asesores, le decían que sí llegaba a sentarse o caminar era un milagro, debía sólo usar su inteligencia.

Hombre activo durante toda su vida, había quedado totalmente postrado, había sido jugador de Rugby, practicaba atletismo, se había unido a un club de tenis donde conoció a su señora, del cual tuvieron un hijo, fue oficial de marina, estudió ingeniería aeronáutica.

Este hombre luchó y salió adelante Se encarga de la empresa Varmontt, luego la compra, hace charlas motivacionales, al principio no cobraba luego sí, apoya con su dinero a Coaniquem. Crea un centro de Coaniquem en Puerto Montt, apadrina a una escuela.

Don Francisco señaló que había sido el testimonio más fuerte de la Teletón del 2004, conocía su historia pero señala que Edward tuvo el coraje de mostrarse sin piernas, colocándoselas frente al espectador.

Siempre se puede sí uno quiere”
Fuente: mundo mejor

Edward Wale: un ejemplo de amor a la vida y perseverancia

Este empresario de 56 años lo tuvo todo. Llegó a ser el mejor constructor del oeste de Estados Unidos con su empresa The Wale Group y vivía el sueño americano hasta que tuvo un accidente, tras el cual fue declarado muerto 3 veces. Hoy está de vuelta, y su empeño ahora está concentrado en hacer de COANIQUEM Puerto Montt el centro más moderno e integral para la atención de personas quemadas de la zona austral.


Edward Wale Rosales es hijo de madre chilena y padre estadounidense. Nació en Valparaíso y a los 14 años ingresó a la Escuela Naval donde alcanzó el grado de Teniente Segundo. A mediados de los años 70 se fue a Estados Unidos para estudiar Ingeniería Aeronáutica en la Universidad de Northrop, en Los Angeles.

En 1983, formó una empresa inmobiliaria que construía casas de un millón de dólares que lo hicieron conocido como el mejor constructor de todo el oeste norteamericano. A los 35 años tenía todo lo que quería. Su lema era: “ el fin justifica los medios”.

Para él todo iba bien hasta que en 1990, cuando tenía 40 años y regresaba en uno de sus aviones a California, una línea de combustible se incendió, provocando el infierno. Quedó atrapado en el avión y en más del 90 % de su cuerpo sufrió quemaduras en tercer grado. Perdió varios dedos de sus manos y las dos piernas. Estuvo 6 meses en coma, fue declarado clínicamente muerto 3 veces. En ese tiempo se terminó su matrimonio y perdió su fortuna, porque todos sus bienes se liquidaron.

El panorama cuando despertó era devastador. “No quería seguir viviendo, el dolor era inmenso y ya no tenía nada. Un día estaba decidido a quitarme la vida con una sobredosis de morfina, pero no sé por qué miré hacia la mesa que estaba a un costado de la cama y vi la foto de mi hijo, Michael. Por algún motivo mi madre la había puesto ahí y eso provocó un cambio en como yo estaba mirando y enfrentando la vida”.

¿Y cómo se siente hoy Edward Wale? ¿En qué posición cree que está en la vida?
Me siento excelente, pero es porque creo que entiendo lo que significa vivir. A mucha gente le puedes preguntar cómo estás, y te va a decir “si…, estoy bien”, y yo les digo que eso es excelente, porque pase lo que pase, tú estás vivo, y la única forma de experimentar, lo bueno y lo malo, es estar vivo.

¿Y esa etapa del accidente lo marcó entre no creer y creer, por ejemplo?
Antes del accidente, yo me creía con la capacidad de hacer lo que quisiera, y no pensaba en un Dios, sino solamente en mi capacidad. Yo era artífice de mi propia vida. Si alguien me preguntaba por Dios, yo decía: ¿qué Dios?, si yo no conozco a Dios. Hoy sé de él, que es diferente a creer en Dios, porque yo sé que no tenía la capacidad para sobrevivir a lo que sobreviví, y para estar haciendo lo que hoy hago.

Creo que hay una energía superior a nosotros, y esta energía no es ni católica, ni musulmana, ni hebrea, ni nada, ni tiene que ver con Mahoma ni con Buda. Se trata más bien de una energía universal.

¿Esa energía es la que lo motivó a emprender un proyecto como el de COANIQUEM?
Creo que todo tiene una razón, y hay que buscar respuestas, por eso no me pregunto por qué suceden las cosas cada día, sino que para qué. Cuando uno analiza su vida concluye que los castillos o las cosas que uno construye dan satisfacción financiera, pero que la verdadera satisfacción del ser está en entregar. Y eso lo encontré en COANIQUEM, en ayudar a estos niños que se han quemado, esto es un incentivo muy grande para mí.

¿Alguna vez se ha sentido discriminado por lo que le ha tocado vivir?
Creo que la discriminación es algo particular, que no tiene que ver con tu capacidad física o intelectual, tiene que ver en como tú te sientes. Solo te vas a sentir discriminado si aceptas ser discriminado.

Se lo pregunto porque usted tenía muchos amigos, como ha dicho, y luego del accidente se encontró solo.
Eso no es discriminación. Creo que las personas son esencialmente egoístas. Creo que la gente que se alejó de mí lo hizo, porque me quedé sin un peso. Y eso pasa en cualquier ámbito de la vida, no sólo en el caso de la gente discapacitada.

La performance de Wale
-Wale contó su experiencia en la Teletón de 2004. Su historia causó tanto impacto que hoy es invitado por empresas, universidades y otras organizaciones para dar charlas motivacionales. Cuando se puede, reconoce que pide algo a cambio, no para él, sino para el centro de COANIQUEM que actualmente financia casi solo en Puerto Montt. Confiesa que pensó que tendría más ayuda, pero cuando la ha pedido, incluso a los empresarios salmoneros, le han cerrado la puerta.

¿Pero qué siente más, que los empresarios no colaboren o el hecho de que la gente no esté comprometida con una causa de esta naturaleza?
Eso sí lo siento. Siento que realmente la gente todavía está muy comprometida con sí misma y no mira a la persona que siente necesidad. En Estados Unidos, en Idaho, si tienes un problema en la carretera, al levantar el capó del auto, la gente para. Si no paras, es porque tienes un problema o no eres de Idaho.

Creo que la comunidad puede dar mucho más. Es cosa de ver la Teletón, al ver las estadísticas, uno ve que el 80% de los ingresos de la fundación viene de familias modestas, porque la persona que tiene, no está ni ahí con la cuestión. Dice: ese es problema de otro, problema del Estado, pero no es mi problema.

Hay personas que pueden decir que usted tiene ese discurso ahora porque ya viene de vuelta.
Mi cambio fue que yo era una máquina de hacer dinero. Por eso es que cuando yo me despierto (después del accidente) y veo que no tenía familia ni negocios, me doy cuenta que uno construye una base muy, muy ligera.

Un ejemplo. Una vez estaba en Disneylandia y me encontré con mi jardinero y su familia. Yo estaba con mi señora y mi hijo, además de unos amigos de él que celebraban su cumpleaños y lo único que hacía mi señora era quejarse. Ya habíamos gastado entre todos unos 5 mil dólares. Y yo sé que mi jardinero, que ganaba 500 dólares al mes, estaba feliz. Era primera vez que iba. Nosotros íbamos todos los fines de semana. Entonces ¿qué tiene que ver el dinero en disfrutar algo? ¡Nada!

-Con estas palabras Wale se dirige a los asistentes en sus charlas y a medida que les cuenta su historia, también les muestra imágenes de cómo fue su proceso de recuperación. Como parte del show, como él lo reconoce, termina levantándose de la silla de ruedas después de colocarse las piernas ortopédicas. Se para, camina y le dice a su audiencia que a él le dijeron que nunca volvería a caminar y que sólo podría mover el cuello. Con esa “performance” sorprende y causa un efecto inmediato. Cierra la presentación, que por lo general dura 2 horas, diciendo que lo que uno se proponga lo puede alcanzar en la vida. Lo importante, dice, es siempre exigirse al máximo, pero nunca olvidando los valores de la familia.

El emprendedor de sueños
Edward Wale ya volvió a vivir como antes. Recuperó su licencia de piloto y desde el año pasado también es parte de la Reserva Naval, que tiene entre otros objetivos el instruir a los oficiales para que contribuyan a la proyección de la Armada en el ámbito civil. Cuando conversamos con él, estaba a punto de embarcarse en el B.R.S SLIGHT junto a otros 32 marinos para recorrer las costas de la Isla de Chiloé.

Hoy es dueño de la empresa de carga Varmontt. Cada tres meses visita a su familia en Estados Unidos. Pero sus viajes también los aprovecha para buscar ayuda para COANIQUEM. Como retribución al gran apoyo que le brindaron algunos médicos de allá, visita el hospital donde fue atendido y conversa con personas que al igual que él sufrieron quemaduras graves.

-Yo no debería estar acá. Me quemé en un 100%, 92% en tercer grado. Me acuerdo cuando desperté de 6 meses en coma, y sentía que mi madre lloraba a mi lado, y me decía es que te estabas yendo. Y yo le decía: tai loca, dónde me voy a ir si no me puedo mover!. Y estaban todos los doctores y enfermeras tratando de recuperarme y yo me empezaba a ir y me quería quedar ahí, porque se empezaban a ir todos los dolores … pero no sé por qué volvía.
Fuente: revistanos.cl

Extraido el primer cancer de colon sin cirugia

1.12.09
Por primera vez en el mundo, el equipo de cirugía gastrointestinal del hospital Clínic de Barcelona ha logrado extirpar un cáncer de colon a una paciente por el ano. La beneficiada por esta técnica pionera ha sido Margarita Seguer, una barcelonesa de 76 años con un tumor maligno de unos tres centímetros, que había invadido todas las capas del intestino.

La paciente se sometió a la intervención el pasado 19 de noviembre. En tan sólo cinco días recibió el alta. Primero, se la sometió a quimioterapia y radioterapia para reducir el tamaño del tumor. Luego, se seccionó el fragmento del intestino invadido por el tumor y se suturaron los dos extremos del órgano. Todo ello sin cicatrices.

La intervención ha sido posible gracias a la colaboración con el hospital General de Massachusetts (EE UU), que ha facilitado al especialista del Clínic el instrumental necesario. Para poder trabajar en el interior del intestino sin incisiones, los especialistas utilizan la endoscopia y un proctoscopio especial conectado a un sistema de insuflación de CO2 que dilata las paredes del recto. Así crean un espacio de trabajo para introducir los instrumentos necesarios para seccionar y disecar la parte del recto afectada por el tumor. El único tejido que se perfora para acceder a la zona afectada forma parte del fragmento de órgano que, en última instancia, se eliminó.

Actualmente, ya se extirpa el cáncer de colon mediante laparoscopia. El uso de este instrumento en el interior del abdomen tan sólo requiere pequeñas incisiones que dejan cuatro o cinco pequeñas cicatrices en el abdomen. Sin embargo, luego es necesario hacer un corte para sacar el intestino afectado entre 5 y 12 centímetros, explica Antonio de Lacy, jefe de cirugía gastrointestinal de este centro y pionero en la aplicación de técnicas de cirugía no invasiva.

Cada vez son más las operaciones que se pueden practicar sin tener que hacer ninguna cicatriz, utilizando los orificios naturales del cuerpo, la boca, la vagina o el ano. Hasta el momento, ya se ha conseguido extraer una vesícula por la boca y el riñón y el bazo por la vagina. De Lacy también fue pionero al extraer un tumor maligno en el recto a través de la vagina.

Ahora, con la nueva técnica, "se podrán beneficiar también los varones", concluye el especialista. Este conjunto de procedimientos se engloban dentro del abordaje NOTES (Natural Orifice Transluminal Endoscopy Surgery), que persigue desarrollar una cirugía menos agresiva.

Fuente: elpais.com