El estado hipnótico: características

El estado hipnótico: características

Los investigadores, clínicos y estudiosos han aportado una gran variedad de definiciones respecto a la naturaleza de la HIPNOSIS. Sin embargo, parece admitirse un acuerdo amplio en torno a las características presentes en la hipnosis. Para una revisión de estas características, seguiremos lo apuntado por el inestimable trabajo realizado por los investigadores españoles Miguel Tobal y González Ordí (1988):

1. Un aumento de la sugestionabilidad (hipersugestionabilidad).
Para algunos autores esta es una de las características principales del estado hipnótico: el empleo de sugestiones adecuadas y dirigidas a provocar cambios cognitivos, fisiológicos o comportamentales en el individuo debido a que éste se encuentra en una actitud más receptiva (Bowers, 1976; Gibson y Heap, 1991; Kroger, 1963; Wolberg, 1982).

2. Un aumento de la capacidad de imaginería mental.
Muchos de los procedimientos derivados del marco terapéutico cognitivo-conductual se llevan a cabo mediante el uso de estrategias basadas en la imaginación y la visualización. La hipnosis ha empleado las técnicas imaginativas para inducir estados emocionales concretos (Bower, 1981) para aumentar la responsividad del sujeto hipnótico (Hilgard, 1974) o con intervenciones terapéuticas centradas en metáforas relacionadas con el sujeto o con los problemas emocionales del sujeto hipnotizado o simplemente mediante un empleo similar al utilizado por psicólogos cognitivo-conductuales al margen de procedimientos hipnosugestivos. Está fuera de toda duda que la hipnosis incrementa la capacidad imaginativa y de visualización del sujeto (Hilgard and Hilgard, 1979).

3. Un aumento de la implicación emocional respecto a situaciones imaginadas por el sujeto o sugeridas directamente por el experimentador.
El sujeto hipnotizado experimenta las imágenes sugeridas por el hipnotizador como si fueran reales. La implicación emocional que se deriva de los procedimientos hipnóticos es uno de los factores que promueven el cambio terapéutico sin lugar a dudas. Mediante la hipnosis cabe optimizar y catalizar las técnicas de visualización y los beneficios de tratamientos derivados del empleo de la imaginación (p. ej. las formulaciones de Cautela, Ellis, Meichenbaum y Beck).

4. Focalización de la atención a una situación estimular restringida: las sugestiones verbales y/o accesorias dispensadas por el experimentador.
La restricción sensorial y la estimulación repetitiva (procedimientos estándares de inducción hipnótica) promueven la focalización de la atención del sujeto hipnotizado hacia elementos discretos sugeridos por el terapeuta y hacia las verbalizaciones de este (Bowers, 1976; Wickramasekera, 1988)

5. Distorsión de las variables psicológicas de espacio y tiempo.
La restricción sensorial y la progresiva focalización de la atención conlleva para el individuo hipnotizado la pérdida de claves de referencia espacio-temporales, lo que origina distorsión subjetiva en la medición e interpretación de dichas variables (Wickramasekera, 1988)

6. Automaticidad del comportamiento.
Spanos (1982) habla de la importancia del concepto de involuntariedad (o automaticidad del comportamiento). No implica necesariamente un estado alterado de conciencia, sino una interpretación diferente a nivel estimular y sensorial de un hecho observable. Cuando en un procedimiento de "catalepsia del brazo" el sujeto interpreta como involuntario la experiencia conductual en la que se halla implicado lo que hace es interpretar de un modo particular un hecho objetivo; asimismo su interpretación se halla influida y facilitada por lo que el individuo cree sobre el fenómeno.

7. Disminución de la capacidad de análisis lógico-racional y crítico de las situaciones.

8. Sensación de relajación profunda.
Aunque tradicionalmente se ha pensado que la hipnosis producía una relajación profunda, estudios recientes parecen demostrar que no necesariamente ha de existir una relación directa entre relajación como sensación subjetiva y relajación desde el punto de vista de la reducción del arousal fisiológico. En este sentido, la hipnosis parece influir más sobre los aspectos subjetivos que sobre los fisiológicos, siempre y cuando no se empleen sugestiones específicas para modificar éstos últimos (González Ordí y Miguel Tobal, 1994).

9. Alteraciones psicofisiológicas en relación directa con las características de las sugestiones.
En la aplicación de hipnosis neutral (sin sugestiones adicionales) parecen hallarse patrones de activación psicofisiológica encontrados en técnicas clásicas de reducción de ansiedad (relajación, meditación, entrenamiento autógeno...). Sin embargo, cuando se añaden sugestiones específicas de cambio de determinadas respuestas psicofisiológicas, parece ser que el patrón de respuesta es modificado en la dirección planteada por dichas sugestiones. (Barber, 1961; Crawford y Gruzelier, 1992; Miguel Tobal y González Ordi, 1984 y 1993; Sarbin y Slagle, 1979 y 1980).

Tales características evidencian el papel que la hipnosis puede jugar en la terapia cognitivo-conductual, pues todas ellas pueden condicionar positivamente los resultados de cualquier aplicación psicológica. El aumento de sugestionabilidad, el incremento cualitativo y cuantitativo de la producción imaginativa, la implicación emocional, la focalización de la atención del paciente y la sensación de relajación profunda son las que se muestran más interesantes y destacadas en lo que a la clínica se refiere.

El estado hipnótico: características