Estar hipnotizado no significa para nada estar dormido. La persona que es sometida a un trance hipnótico (si bien hay distintos niveles de trance), es conciente de lo que sucede en su entorno. Puede abrir los ojos, hablar y responder al terapeuta.
Eso si, en dicho estado, su mente esta en un estado de mayor susceptibilidad, por lo que podría llegar a recordar hechos olvidados y aceptar las sugestiones que indique el profesional.
También en dicho estado es posible, según los experimentos, el curar enfermedades que tienen origen psicológico, es decir las llamadas enfermedades psicosomáticas.
Muchas veces, el hecho de recordar el origen o causa de esas afecciones, permite la posibilidad de perdonar ofensas, elaborar duelos, y enfrentar situaciones para liberar presiones psicológicas que se manifiestan en enfermedades que no tienen ningún asidero físico para estar allí. Muchas de ellas ni siquiera detectadas por exámenes clínicos.
Por medio de la hipnosis entonces, se puede penetrar en lo más profundo de nuestra mente para poder así, sacar a la luz el origen de los trastornos y poder darles un remedio de raíz. Generalmente mediante la aceptación y el perdón
Dolores de cabeza crónicos, parálisis, adicciones, problemas en la piel, bloqueos de memoria, por citar algunos, pueden llegar a tener orígenes psicológicos y ser causados por miedos, rencores o depresiones que se han quedado arraigados en nuestro subconsciente.