La medicina bioenergética, que busca la sanación a través del equilibrio entre el cuerpo, las emociones y el espíritu, se abre espacio en La Paz, desde el año pasado, con dos consultorios.
“Que la medicina se encargue de los males del cuerpo, que la bioenergía se encargue del bienestar, que es la verdadera salud”, sostiene el médico chileno Gustavo Arredondo, quien asegura que la verdadera medicina está en uno mismo.
Después de 12 años de estudio para la especialización en medicina interna, explica que las enfermedades manifiestan desequilibrio interno, evidencian que la persona no está en armonía consigo y su entorno.
La especialidad bioenergética otorga herramientas para alcanzar esa armonía. Plantea que la energía del individuo se manifiesta corporalmente, que implica que si el estado emocional no estuviera motivado, esto se canalizaría en el cuerpo.
La medicina bioenergética condensa varias prácticas medicinales que buscan el bienestar individual y social.
Entre los recursos que utiliza están la acupuntura, digitopuntura, auriculoterapia; la aromaterapia, reflexoterapia, laserterapia y homeopatía.
Rechaza el tratamiento con medicamentos sobre la base de fármacos debido a los daños secundarios y el costo provocado por el monopolio de las cadenas y laboratorios. Entonces, recurre a elementos naturales.
El médico bioenergético peruano Víctor Sánchez Zegarra encabezó la primera promoción latinoamericana en la especialización bioenergética, que se graduó en noviembre de 2008 en Perú, y proyecta brindar una maestría en nuestro medio desde octubre. Aún prepara los documentos para lograr el respaldo del Colegio Médico y del Ministerio de Salud.
Pero esta práctica es descalificada por los colegios de medicina occidental. El pediatra Jorge Barragán explica las razones: “No tiene sustento científico, además que como toma en cuenta lo no tangible, muchas veces una dolencia se deja estar por dar prioridad al ánimo de la persona. Por negar fármacos, muchas veces quienes niegan la medicina científica empeoran”.
Arredondo defiende esta práctica como una terapia alternativa. Considera al humano como una unidad de campos de energía físico, emocional y espiritual, y concibe a la enfermedad como consecuencia de la fricción entre ellos. Sostiene que el origen de un malestar rara vez se encuentra en el aspecto físico, sino en el campo energético.
Según él, el que esta especialidad sea nueva confunde incluso a los galenos: unos la consideran homeopática, otros naturista y también holística.
“Es todo eso —explica el médico— porque engloba prácticas curativas milenarias como acupuntura y terapias modernas como laserterapia”. Es homeopática porque también usa algunos ingredientes en la proporción adecuada de lo que pudo hacer daño al paciente para que le cure. Cuenta con más de 3.000 recetas homeopáticas, muchas con hierbas para intervenciones naturistas.
Y es holística porque el objetivo es la prevención como principal medicación, por lo que recurre a terapias de nutrición y vegetarianas de ser necesario.
Sánchez también la defiende. La medicina bioenergética, asegura, activa el sistema nervioso, por lo que cura el otro 50 por ciento que la medicina convencional no logra sanar.
Por ejemplo, puede curar el cáncer en una etapa inicial, el asma, la diabetes, el reumatismo, además de las dolencias estomacales como gastritis y las úlceras.
La explicación para Sánchez es sencilla: “(Esos males) sólo reflejan un estado de la persona, del espíritu, al que hay que darle tranquilidad, paz”.
Las buenas ondas
Todo es energía sostienen, sin dubitar, ambos especialistas. El universo, el individuo, las flores, el aire, todo.
“Se trata de equilibrio —dice Sánchez— porque la enfermedad es la manifestación corporal de que la armonía fue rota y la perturbación se canaliza con síntomas físicos o psicofisiológicos”.
Cada especialista recurre a distintas técnicas para conseguir la armonía corporal y espiritual.
Sánchez emplea la acupuntura y la auriculoterapia. Arredondo, la digitopuntura.
La acupuntura toca, con agujas de china de una terapia milenaria, puntos sensibles donde se concentran terminaciones nerviosas o empiezan funciones fundamentales, como la frente, la cabeza, el cuello, donde hay mucho flujo sanguíneo.
La auriculoterapia la despliega con imanes. “Libera endorfina, que produce paz, tranquilidad”.
Mediante la digitopuntura, los dedos transmiten bienestar y recorren y desestresan los puntos donde la tensión o el desequilibrio se concentra. “Es como la acupuntura, pero con manos”.
Con la punta de los dedos también se hace imposición de manos como medio de sanación. El “toque terapéutico”, transmisión de bienestar con el contacto de las manos, también se practica en reiki: uno debe “otorgar” energía benéfica y arrancar lo negativo de quien es tocado en puntos estratégicos que concentran lo dañino.
Hay puntos que suelen concentrar lo peor de una persona, el estómago es uno de ellos, es el espejo del estado de ánimo. Según Arredondo, “las úlceras y la gastritis son efecto de lo que el cerebro piensa y ordena, los enojos o las angustias se vuelven esas dolencias. Y lo que comemos también determina la forma de ser”.
Esta medicina también combina especialidades, entre otras, la nutrición. Ambos recalcan que lo indicado es que un profesional de esa área determine qué dieta y hábito alimentario debe llevar el paciente de manera individual.
Incluso hay cambios radicales, como el vegetarianismo para un enfermo que comía carne todos los días.
Y como la medicina bioenergética considera que no hay pleno bienestar si no es con uno mismo y el entorno, paz con el universo, también se recomienda el cambio de hábitos cotidianos y dañinos.
La auriculoterapia, presión en el pabellón de la oreja, puede curar hasta úlceras
El cuerpo tiene regiones clave que afectan o activan diferentes reacciones. Por ejemplo, la oreja, que es un completo mapa del organismo, porque en ella se congregan las nervaduras sanguíneas que llegan al cerebro.
La auriculoterapia —la palpación y presión en los espacios de la oreja— y la auriculopuntura —la acupuntura en el pabellón y sus entornos— permiten encontrar el origen de alguna dolencia.
El médico especialista en bioenergética Víctor Sánchez echa mano de la segunda técnica. “Esa terapia genera un bienestar casi inmediato, pero también puede dibujar un diagnóstico exacto que a veces la medicina convencional no identifica”.
Esa región converge con conexiones sanguíneas y nerviosas que se dirigen al cerebro, que luego se extienden por el resto del cuerpo.
Entonces, al estudiar qué conexiones están ligadas a cuál órgano, la auriculopuntura advierte la raíz de un mal al introducir la aguja. El breve dolor que cause genera un dolor reflejo en el órgano conectado. Se estimula el pabellón para que el dolor sea evidente en el órgano afectado.
Gustavo Arredondo, otro especialista, otorga auriculoterapia mediante la palpación: trabaja con los dedos para otorgar una cura a las dolencias. Estimula puntos del pabellón auricular mediante reflejos físicos como masajes, presión o cauterización. También un dolor producirá un punto localizable y doloroso en la piel de la oreja. Ambas terapias crean sensación de tranquilidad. Pero Arredondo añade que el diagnóstico develado por ambas técnicas debe reforzarse con la medicina clínica, tomando en cuenta su historial y los síntomas.
Las afecciones en que se puede emplear son migrañas, transtornos mamarios, problemas digestivos o renales, constipación, gastritis, indigestión, cólicos, úlcera, diarreas, vómitos, hemorroides, problemas menstruales, insomnio, ansiedad, estrés, asma, sinusitis, transtornos de la alimentación y adicciones como el alcoholismo y el tabaquismo.
Los puntos son tan exactos que hay procedimientos regulares. Al menos cinco espacios en la internet coinciden con el tratamiento para varias dolencias, por ejemplo: para dejar de fumar se trabajan juntos la oreja y los pulmones; hay que presionar cinco veces al día por dos semanas con semillas, no con agujas. Los problemas de ojos (miopía, ojos rojos o dolor) se atacan apretando tres puntos, 20 veces, hasta curar. El tratamiento para hipertensión consiste en sangrar tres a cinco gotas en la punta superior de la oreja.
“Curé mi úlcera al dejar el rencor”
Virginia Gómez Sánchez cuenta sobre su inestabilidad emocional manifestada en úlceras. “Durante seis años tuve gastritis y luego úlceras sangrantes, no podía comer a gusto y no importaba si renegaba un poquito, casi nada, ya vomitaba y el dolor en el bazo era insoportable, me doblaba”.
Ella tenía deudas durante años, su forma de vida no logró que ahorrara y ella despilfarraba. A la preocupación monetaria se sumó una disputa por herencia con un hermano. Estaba adolorida del abdomen al par de meses de comenzar la controversia legal con él.
El médico bioenergético Gustavo Arredondo la atendió después de que ella visitó endocrinólogos, gastroenterólogos y médicos internistas, que le tomaron cuatro años de tratamientos infructuosos, tiempo perdido que incluso quitaba a su familia y su trabajo y, según sus cálculos, un gasto aproximado de al menos 2.000 dólares.
Ése es un punto a favor de la bioenergética, pues el galeno estima que de comenzar con la terapia, habría gastado la cuarta parte, porque incluso algunas prácticas ni siquiera exigen consultorios con moderno equipamiento, como la digitopuntura o la auriculoterapia.
“Para mí, lo difícil fue la etapa del perdón, una se sienta aliviada y cierra un capítulo oscuro. Llamé a mi hermano y le dije que se quedara con la herencia, que no quería litigar. Y que me perdonara porque yo ya lo había perdonado”.
Tratamientos
De 500 a 1.000 dólares puede valer el tratamiento bioenergético contra el cáncer.
Se acerca a los 200.000 dólares si se trata con la medicina convencional.
La auriculoterapia debe recibirse, por lo general, día por medio.
La cantidad de agujas que se usan en acupuntura debe ser poca, según el mal.
Deben sangrar de tres a cinco gotas de la oreja cuando se tiene hipertensión.
Esta especialidad es conocida en el país desde 2008 y sólo existen dos especialistas.
Para dejar de fumar hay que presionar las orejas 40 veces, cinco veces al día.
Contra la hemorroides se trabaja día por medio, presionando la oreja 40 veces.
Según un especialista, la medicina bioenergética cura asma, diabetes, reumatismo, úlceras y otros.
Fuente: laprensa.com.bo
“Que la medicina se encargue de los males del cuerpo, que la bioenergía se encargue del bienestar, que es la verdadera salud”, sostiene el médico chileno Gustavo Arredondo, quien asegura que la verdadera medicina está en uno mismo.
Después de 12 años de estudio para la especialización en medicina interna, explica que las enfermedades manifiestan desequilibrio interno, evidencian que la persona no está en armonía consigo y su entorno.
La especialidad bioenergética otorga herramientas para alcanzar esa armonía. Plantea que la energía del individuo se manifiesta corporalmente, que implica que si el estado emocional no estuviera motivado, esto se canalizaría en el cuerpo.
La medicina bioenergética condensa varias prácticas medicinales que buscan el bienestar individual y social.
Entre los recursos que utiliza están la acupuntura, digitopuntura, auriculoterapia; la aromaterapia, reflexoterapia, laserterapia y homeopatía.
Rechaza el tratamiento con medicamentos sobre la base de fármacos debido a los daños secundarios y el costo provocado por el monopolio de las cadenas y laboratorios. Entonces, recurre a elementos naturales.
El médico bioenergético peruano Víctor Sánchez Zegarra encabezó la primera promoción latinoamericana en la especialización bioenergética, que se graduó en noviembre de 2008 en Perú, y proyecta brindar una maestría en nuestro medio desde octubre. Aún prepara los documentos para lograr el respaldo del Colegio Médico y del Ministerio de Salud.
Pero esta práctica es descalificada por los colegios de medicina occidental. El pediatra Jorge Barragán explica las razones: “No tiene sustento científico, además que como toma en cuenta lo no tangible, muchas veces una dolencia se deja estar por dar prioridad al ánimo de la persona. Por negar fármacos, muchas veces quienes niegan la medicina científica empeoran”.
Arredondo defiende esta práctica como una terapia alternativa. Considera al humano como una unidad de campos de energía físico, emocional y espiritual, y concibe a la enfermedad como consecuencia de la fricción entre ellos. Sostiene que el origen de un malestar rara vez se encuentra en el aspecto físico, sino en el campo energético.
Según él, el que esta especialidad sea nueva confunde incluso a los galenos: unos la consideran homeopática, otros naturista y también holística.
“Es todo eso —explica el médico— porque engloba prácticas curativas milenarias como acupuntura y terapias modernas como laserterapia”. Es homeopática porque también usa algunos ingredientes en la proporción adecuada de lo que pudo hacer daño al paciente para que le cure. Cuenta con más de 3.000 recetas homeopáticas, muchas con hierbas para intervenciones naturistas.
Y es holística porque el objetivo es la prevención como principal medicación, por lo que recurre a terapias de nutrición y vegetarianas de ser necesario.
Sánchez también la defiende. La medicina bioenergética, asegura, activa el sistema nervioso, por lo que cura el otro 50 por ciento que la medicina convencional no logra sanar.
Por ejemplo, puede curar el cáncer en una etapa inicial, el asma, la diabetes, el reumatismo, además de las dolencias estomacales como gastritis y las úlceras.
La explicación para Sánchez es sencilla: “(Esos males) sólo reflejan un estado de la persona, del espíritu, al que hay que darle tranquilidad, paz”.
Las buenas ondas
Todo es energía sostienen, sin dubitar, ambos especialistas. El universo, el individuo, las flores, el aire, todo.
“Se trata de equilibrio —dice Sánchez— porque la enfermedad es la manifestación corporal de que la armonía fue rota y la perturbación se canaliza con síntomas físicos o psicofisiológicos”.
Cada especialista recurre a distintas técnicas para conseguir la armonía corporal y espiritual.
Sánchez emplea la acupuntura y la auriculoterapia. Arredondo, la digitopuntura.
La acupuntura toca, con agujas de china de una terapia milenaria, puntos sensibles donde se concentran terminaciones nerviosas o empiezan funciones fundamentales, como la frente, la cabeza, el cuello, donde hay mucho flujo sanguíneo.
La auriculoterapia la despliega con imanes. “Libera endorfina, que produce paz, tranquilidad”.
Mediante la digitopuntura, los dedos transmiten bienestar y recorren y desestresan los puntos donde la tensión o el desequilibrio se concentra. “Es como la acupuntura, pero con manos”.
Con la punta de los dedos también se hace imposición de manos como medio de sanación. El “toque terapéutico”, transmisión de bienestar con el contacto de las manos, también se practica en reiki: uno debe “otorgar” energía benéfica y arrancar lo negativo de quien es tocado en puntos estratégicos que concentran lo dañino.
Hay puntos que suelen concentrar lo peor de una persona, el estómago es uno de ellos, es el espejo del estado de ánimo. Según Arredondo, “las úlceras y la gastritis son efecto de lo que el cerebro piensa y ordena, los enojos o las angustias se vuelven esas dolencias. Y lo que comemos también determina la forma de ser”.
Esta medicina también combina especialidades, entre otras, la nutrición. Ambos recalcan que lo indicado es que un profesional de esa área determine qué dieta y hábito alimentario debe llevar el paciente de manera individual.
Incluso hay cambios radicales, como el vegetarianismo para un enfermo que comía carne todos los días.
Y como la medicina bioenergética considera que no hay pleno bienestar si no es con uno mismo y el entorno, paz con el universo, también se recomienda el cambio de hábitos cotidianos y dañinos.
La auriculoterapia, presión en el pabellón de la oreja, puede curar hasta úlceras
El cuerpo tiene regiones clave que afectan o activan diferentes reacciones. Por ejemplo, la oreja, que es un completo mapa del organismo, porque en ella se congregan las nervaduras sanguíneas que llegan al cerebro.
La auriculoterapia —la palpación y presión en los espacios de la oreja— y la auriculopuntura —la acupuntura en el pabellón y sus entornos— permiten encontrar el origen de alguna dolencia.
El médico especialista en bioenergética Víctor Sánchez echa mano de la segunda técnica. “Esa terapia genera un bienestar casi inmediato, pero también puede dibujar un diagnóstico exacto que a veces la medicina convencional no identifica”.
Esa región converge con conexiones sanguíneas y nerviosas que se dirigen al cerebro, que luego se extienden por el resto del cuerpo.
Entonces, al estudiar qué conexiones están ligadas a cuál órgano, la auriculopuntura advierte la raíz de un mal al introducir la aguja. El breve dolor que cause genera un dolor reflejo en el órgano conectado. Se estimula el pabellón para que el dolor sea evidente en el órgano afectado.
Gustavo Arredondo, otro especialista, otorga auriculoterapia mediante la palpación: trabaja con los dedos para otorgar una cura a las dolencias. Estimula puntos del pabellón auricular mediante reflejos físicos como masajes, presión o cauterización. También un dolor producirá un punto localizable y doloroso en la piel de la oreja. Ambas terapias crean sensación de tranquilidad. Pero Arredondo añade que el diagnóstico develado por ambas técnicas debe reforzarse con la medicina clínica, tomando en cuenta su historial y los síntomas.
Las afecciones en que se puede emplear son migrañas, transtornos mamarios, problemas digestivos o renales, constipación, gastritis, indigestión, cólicos, úlcera, diarreas, vómitos, hemorroides, problemas menstruales, insomnio, ansiedad, estrés, asma, sinusitis, transtornos de la alimentación y adicciones como el alcoholismo y el tabaquismo.
Los puntos son tan exactos que hay procedimientos regulares. Al menos cinco espacios en la internet coinciden con el tratamiento para varias dolencias, por ejemplo: para dejar de fumar se trabajan juntos la oreja y los pulmones; hay que presionar cinco veces al día por dos semanas con semillas, no con agujas. Los problemas de ojos (miopía, ojos rojos o dolor) se atacan apretando tres puntos, 20 veces, hasta curar. El tratamiento para hipertensión consiste en sangrar tres a cinco gotas en la punta superior de la oreja.
“Curé mi úlcera al dejar el rencor”
Virginia Gómez Sánchez cuenta sobre su inestabilidad emocional manifestada en úlceras. “Durante seis años tuve gastritis y luego úlceras sangrantes, no podía comer a gusto y no importaba si renegaba un poquito, casi nada, ya vomitaba y el dolor en el bazo era insoportable, me doblaba”.
Ella tenía deudas durante años, su forma de vida no logró que ahorrara y ella despilfarraba. A la preocupación monetaria se sumó una disputa por herencia con un hermano. Estaba adolorida del abdomen al par de meses de comenzar la controversia legal con él.
El médico bioenergético Gustavo Arredondo la atendió después de que ella visitó endocrinólogos, gastroenterólogos y médicos internistas, que le tomaron cuatro años de tratamientos infructuosos, tiempo perdido que incluso quitaba a su familia y su trabajo y, según sus cálculos, un gasto aproximado de al menos 2.000 dólares.
Ése es un punto a favor de la bioenergética, pues el galeno estima que de comenzar con la terapia, habría gastado la cuarta parte, porque incluso algunas prácticas ni siquiera exigen consultorios con moderno equipamiento, como la digitopuntura o la auriculoterapia.
“Para mí, lo difícil fue la etapa del perdón, una se sienta aliviada y cierra un capítulo oscuro. Llamé a mi hermano y le dije que se quedara con la herencia, que no quería litigar. Y que me perdonara porque yo ya lo había perdonado”.
Tratamientos
De 500 a 1.000 dólares puede valer el tratamiento bioenergético contra el cáncer.
Se acerca a los 200.000 dólares si se trata con la medicina convencional.
La auriculoterapia debe recibirse, por lo general, día por medio.
La cantidad de agujas que se usan en acupuntura debe ser poca, según el mal.
Deben sangrar de tres a cinco gotas de la oreja cuando se tiene hipertensión.
Esta especialidad es conocida en el país desde 2008 y sólo existen dos especialistas.
Para dejar de fumar hay que presionar las orejas 40 veces, cinco veces al día.
Contra la hemorroides se trabaja día por medio, presionando la oreja 40 veces.
Según un especialista, la medicina bioenergética cura asma, diabetes, reumatismo, úlceras y otros.
Fuente: laprensa.com.bo
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