Desde tiempos inmemoriales, los sabios y sacerdotes conocían el extraordinario Poder de la Renuncia. Lo utilizaban, como un método para liberar de la angustia y el sufrimiento, a las personas que se encontraban padeciendo de conflictos internos insoportables, los cuales, para la persona afectada, parecían no tener solución. Sin embargo, una de las funciones de los monasterios era precisamente permitir que las personas se alejaran del mundo y RENUNCIARAN a todo, para poder estar en Paz y estar con Dios, con lo cual las situaciones de conflicto desaparecían de sus vidas y las personas se curaban totalmente de sus padecimientos mentales.
En muchas ocasiones sucedió que las personas decidían volver a su vida cotidiana y podían verificar algo absolutamente maravilloso: después de haber renunciado a todo, ahora percibían la vida de una manera totalmente diferente, pues las situaciones de conflicto parecían haber desaparecido. Lo que realmente había sucedido, era algo completamente diferente: La Renuncia les había dado la capacidad de ver la vida de una manera absolutamente distinta, por lo cual, ahora, ya no sentían miedo ante las diversas situaciones de aprendizaje de la vida, pues ya conocían el Poder Mágico de la Renuncia.
Si se observa con cuidado, un monje de estos lo que hacía era ponerse en manos de Dios... y ¡se equilibraba! Él renunciaba a todo, mas lo que hacía en el fondo era aceptar la realidad. De esa manera, se ponía en las Manos de Dios... Es sencillo...
Hoy en día, la Renuncia se aplica en psicología, como una técnica para ayudar a las personas a superarse de diversos conflictos mentales, tales como la angustia, el estrés y el estado de pánico, o en las crisis emocionales o sentimentales. Pero ya no es necesario internarse en un monasterio ni escaparse del mundo, porque, indudablemente, ésta es una técnica de entrenamiento mental sustentada en el conocimiento filosófico y en la comprensión de la realidad de la vida, que bien puede practicarse en la cotidianidad.
DE LA INTEGRACIÓN DE LA RENUNCIA CON LA ACEPTACIÓN, RESULTA LA PAZ ABSOLUTA DEL ESPÍRITU.
La Renuncia es el complemento perfecto de la Aceptación
RENUNCIA a prohibir que los demás hagan lo que necesitan para aprender.
RENUNCIA a imponer tus creencias, razones o verdades que puedas tener.
RENUNCIA a condenar las actitudes o comportamientos de los demás.
RENUNCIA a la cantaleta, cuando las cosas no salen como tú quieres.
RENUNCIA a replicar, ante aquello con lo cual no estés de acuerdo.
RENUNCIA a protestar, ante aquello que confronta tus conceptos.
RENUNCIA a suponer que puedan suceder cosas desagradables.
RENUNCIA a cumplir funciones que ya no te corresponden.
RENUNCIA a hacer justicia, por lo que te suceda a ti o a otros.
RENUNCIA a estorbar la evolución o las actividades de los otros.
RENUNCIA a ofenderte, por lo que los demás digan o hagan.
RENUNCIA a todo aquello que pueda alterar tu paz interior.
RENUNCIA a celar a las personas o a juzgar sus decisiones.
RENUNCIA a forzar a las personas para que estén contigo.
RENUNCIA a buscar culpables, por las cosas que sucedan.
RENUNCIA a oponerte a la realidad que la vida presenta.
RENUNCIA a impedir las experiencias de otras personas.
RENUNCIA a contradecir la opinión de ninguna persona.
RENUNCIA a sufrir, ante aquello que no puedes cambiar.
RENUNCIA a ser esclavo de las opiniones de los demás.
RENUNCIA a interferir con las decisiones de los demás.
RENUNCIA a angustiarte, por lo que no puedes manejar.
RENUNCIA a luchar, por conseguir lo que no necesitas.
RENUNCIA a sufrir, por aquello que no puedes hacer.
RENUNCIA a sostener tus posiciones ideológicas.
RENUNCIA a agredir a nadie, por ninguna razón.
RENUNCIA a defender la razón que creas tener.
RENUNCIA a preocuparte, por lo que no sabes.
RENUNCIA a sufrir, por lo que pueda suceder.
RENUNCIA a investigar quien te hizo daño.
RENUNCIA a que los demás decidan por ti.
RENUNCIA a temer, por tus seres queridos.
RENUNCIA a discutir, por ninguna cosa.
RENUNCIA a demostrar que tienes razón.
RENUNCIA a retener lo que no necesitas.
RENUNCIA a criticar a nadie ni a nada.
RENUNCIA a tu ego y a tu orgullo.
RENUNCIA A TODO AQUELLO QUE YA NO TE CORRESPONDE Y ENCONTRARÁS LA PAZ ABSOLUTA DEL ESPÍRITU
En conclusión y de una forma muy simple, el poder mágico de la renuncia se trabaja de la siguiente manera:
Renuncia a cambiarle la realidad a los demás.
Cambia Tu Propia Realidad, mediante la ACEPTOLOGÍA.
Enséñales a los demás a cambiar la realidad de ellos, después de verificar que son correspondientes con esta información.
Las herramientas que utiliza el ego o el orgullo, que lo mismo es, son: agredir, prohibir, imponer, interferir, forzar, suponer, etc.
La renuncia rompe el orgullo, desbarata al ego y desbloquea la mente, entonces... ¡EL MILAGRO SE MANIFIESTA! Tu vida cambia de manera "mágica".
Después de una renuncia, no es infrecuente tener un resultado positivo sobre algo que habíamos buscado mucho... Busca en tu vida y encontrarás verificaciones de esto. A todos nos ha pasado: renunciamos a algo y obtenemos el resultado inverso.
Lo que ocurre en estos casos obedece a un cambio de polaridad de masculino a femenino. No impongo más, ahora acepto lo que el Universo tiene para mí... Lo masculino emite, lo femenino recibe... Esta famosa nueva era es de cambio de masculino a femenino...
En muchas ocasiones sucedió que las personas decidían volver a su vida cotidiana y podían verificar algo absolutamente maravilloso: después de haber renunciado a todo, ahora percibían la vida de una manera totalmente diferente, pues las situaciones de conflicto parecían haber desaparecido. Lo que realmente había sucedido, era algo completamente diferente: La Renuncia les había dado la capacidad de ver la vida de una manera absolutamente distinta, por lo cual, ahora, ya no sentían miedo ante las diversas situaciones de aprendizaje de la vida, pues ya conocían el Poder Mágico de la Renuncia.
Si se observa con cuidado, un monje de estos lo que hacía era ponerse en manos de Dios... y ¡se equilibraba! Él renunciaba a todo, mas lo que hacía en el fondo era aceptar la realidad. De esa manera, se ponía en las Manos de Dios... Es sencillo...
Hoy en día, la Renuncia se aplica en psicología, como una técnica para ayudar a las personas a superarse de diversos conflictos mentales, tales como la angustia, el estrés y el estado de pánico, o en las crisis emocionales o sentimentales. Pero ya no es necesario internarse en un monasterio ni escaparse del mundo, porque, indudablemente, ésta es una técnica de entrenamiento mental sustentada en el conocimiento filosófico y en la comprensión de la realidad de la vida, que bien puede practicarse en la cotidianidad.
DE LA INTEGRACIÓN DE LA RENUNCIA CON LA ACEPTACIÓN, RESULTA LA PAZ ABSOLUTA DEL ESPÍRITU.
La Renuncia es el complemento perfecto de la Aceptación
RENUNCIA a prohibir que los demás hagan lo que necesitan para aprender.
RENUNCIA a imponer tus creencias, razones o verdades que puedas tener.
RENUNCIA a condenar las actitudes o comportamientos de los demás.
RENUNCIA a la cantaleta, cuando las cosas no salen como tú quieres.
RENUNCIA a replicar, ante aquello con lo cual no estés de acuerdo.
RENUNCIA a protestar, ante aquello que confronta tus conceptos.
RENUNCIA a suponer que puedan suceder cosas desagradables.
RENUNCIA a cumplir funciones que ya no te corresponden.
RENUNCIA a hacer justicia, por lo que te suceda a ti o a otros.
RENUNCIA a estorbar la evolución o las actividades de los otros.
RENUNCIA a ofenderte, por lo que los demás digan o hagan.
RENUNCIA a todo aquello que pueda alterar tu paz interior.
RENUNCIA a celar a las personas o a juzgar sus decisiones.
RENUNCIA a forzar a las personas para que estén contigo.
RENUNCIA a buscar culpables, por las cosas que sucedan.
RENUNCIA a oponerte a la realidad que la vida presenta.
RENUNCIA a impedir las experiencias de otras personas.
RENUNCIA a contradecir la opinión de ninguna persona.
RENUNCIA a sufrir, ante aquello que no puedes cambiar.
RENUNCIA a ser esclavo de las opiniones de los demás.
RENUNCIA a interferir con las decisiones de los demás.
RENUNCIA a angustiarte, por lo que no puedes manejar.
RENUNCIA a luchar, por conseguir lo que no necesitas.
RENUNCIA a sufrir, por aquello que no puedes hacer.
RENUNCIA a sostener tus posiciones ideológicas.
RENUNCIA a agredir a nadie, por ninguna razón.
RENUNCIA a defender la razón que creas tener.
RENUNCIA a preocuparte, por lo que no sabes.
RENUNCIA a sufrir, por lo que pueda suceder.
RENUNCIA a investigar quien te hizo daño.
RENUNCIA a que los demás decidan por ti.
RENUNCIA a temer, por tus seres queridos.
RENUNCIA a discutir, por ninguna cosa.
RENUNCIA a demostrar que tienes razón.
RENUNCIA a retener lo que no necesitas.
RENUNCIA a criticar a nadie ni a nada.
RENUNCIA a tu ego y a tu orgullo.
RENUNCIA A TODO AQUELLO QUE YA NO TE CORRESPONDE Y ENCONTRARÁS LA PAZ ABSOLUTA DEL ESPÍRITU
En conclusión y de una forma muy simple, el poder mágico de la renuncia se trabaja de la siguiente manera:
Renuncia a cambiarle la realidad a los demás.
Cambia Tu Propia Realidad, mediante la ACEPTOLOGÍA.
Enséñales a los demás a cambiar la realidad de ellos, después de verificar que son correspondientes con esta información.
Las herramientas que utiliza el ego o el orgullo, que lo mismo es, son: agredir, prohibir, imponer, interferir, forzar, suponer, etc.
La renuncia rompe el orgullo, desbarata al ego y desbloquea la mente, entonces... ¡EL MILAGRO SE MANIFIESTA! Tu vida cambia de manera "mágica".
Después de una renuncia, no es infrecuente tener un resultado positivo sobre algo que habíamos buscado mucho... Busca en tu vida y encontrarás verificaciones de esto. A todos nos ha pasado: renunciamos a algo y obtenemos el resultado inverso.
Lo que ocurre en estos casos obedece a un cambio de polaridad de masculino a femenino. No impongo más, ahora acepto lo que el Universo tiene para mí... Lo masculino emite, lo femenino recibe... Esta famosa nueva era es de cambio de masculino a femenino...
Fuente: personarte.com
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada