El yoga hace que tenga una actitud diferente ante la vida

El profesor de yoga en Zaragoza Javier Aizpiri, más conocido como 'Kalki', nos habla sobre las bondades del yoga.

- Ha elegido como título de su ponencia La gracia de ser útil, ¿qué quiere decir?

- Muy sencillo. La mayoría de las veces estamos identificados con aquello que creemos o queremos ser y no somos. Por eso, la persona debe indagar en su interior para saber realmente quién es y nosotros decimos que el yoga es el vehículo conductor por el cual la persona se identifica con su esencia, con su yo interior, con su ser y es entonces, a través de esa identificación plena y de ese conocimiento interior cuando la persona se siente útil hacia sí misma y hacia los demás. De ahí, la gracia de ser útil.

- Para algunos, un curso de yoga es equivalente a pilates, gimnasia de mantenimiento o aerobic... Para otros, el yoga supone una doctrina y los escépticos dicen... mejor no decir lo que opinan.

- Las opiniones son libres y diversas pero hay que aclarar que el yoga no es una doctrina porque no tiene dogmas. Supone un trabajo de contacto con uno mismo. Tampoco es sinónimo de pilates o gimnasia de mantenimiento. Es verdad que trabajamos lo físico pero en relación a un resultado de transformación a nivel emocional, también físico, y mental y eso es lo verdaderamente interesante. La psicología yóguica es el conocimiento de todos los cuerpos que nos conforman (cuerpo físico, emocional, mental, esencial...) y de su funcionamiento. Se trata de conocer cada uno de los cuerpos y sus características y aprender a trabajar con ellos. Cuidar el cuerpo tiene un sentido. Está orientado hacia el conocimiento de uno mismo. Es en esa transformación donde vamos teniendo verdadera noción de lo que realmente somos.

- ¿Cómo entró en este mundo de la yoga y la meditación?

- Fue a través de una conferencia que escuché en mi pueblo, Eibar, en el año 82, en un permiso de la mili. Me sorprendió aquella charla y por entonces, ni remota idea tenía yo de que me iba a dedicar al yoga y a formar profesores en este área. Es más, por aquella época, trabajé después en el sector metalúrgico en Eibar durante seis años y con un buen sueldo. Sin embargo, un buen día decidí abandonarlo todo y marcharme a Pamplona, donde estuve un año impartiendo clases de yoga. Después me marché a Zaragoza y allí sigo. A día de hoy no me arrepiento de haber tomado aquella decisión. He tenido la suerte de conocer esta enseñanza intensa y profunda, tanto teórica como práctica, de las técnicas y medios para lograr un verdadero conocimiento y crecimiento interior.

- Defíname el yoga.

-El yoga es el arte de ser sencillo.

- Eso resulta demasiado complicado...

-Es un trabajo integral de la persona. El yoga acerca al yo interior y ayuda a uno mismo a disfrutar de buena salud física, mental, emocional y social. Armoniza cuerpo, mente y corazón.

- Suena muy bien.

- Y si se ejercitan sus técnicas suena aún mejor. Tenemos que aprender a vivir sin etiquetas y encontrar lo sustancial de nuestra vida. Nuestro mayor fallo es que siempre vamos deprisa en esta sociedad y no estamos presentes en lo que hacemos. Es decir, que en el presente ya estamos pensando en el futuro. Conviene pararnos y reflexionar y observar lo que acontece a nuestro alrededor y disfrutar de lo que hacemos.

- Desde su experiencia personal, ¿qué le ha aportado el yoga?

-Diversas técnicas para trabajar el cuerpo físico, me ha hecho tener una actitud diferente ante la vida, tener la capacidad de mirar en mi interior sin criticarme tanto y, sobre todo, me ha aportado un saber llevado a la experiencia para conocerme mejor a mí mismo. Ha sido un despertar progresivo de la conciencia para llegar al autoconocimiento.

Fuente: diariovasco.com