Hipnosis y ciencia
Aunque la ciencia se ha interesado desde hace largo tiempo por la hipnosis, el advenimiento de técnicas de escaneamiento cerebral ha permitido una mejora de los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro en estas condiciones particulares.
Hipnosis y tabaquismo
El principal uso "terapéutico" de la hipnosis en el mundo es ayudar a dejar de fumar. La hipnosis ha ayudado a dejar de fumar a muchos miles de personas en el mundo desde hace más de cuarenta años. El mismísimo Allen Carr autor del libro “es fácil dejar de fumar, si sabes como”, dejó de fumar asistiendo a una sesión con un hipnotizador, y creó su método “easy way” en el que se incluye una sesión de hipnosis. Aunque existen otros métodos más puros desde el punto de vista técnico como el método "mejorsinfumar" creado por Germán Rehérmann que sólo se vale de la hipnosis y no implica esfuerzo alguno por parte del hipnotizado. La riqueza de la hipnosis como técnica para ayudar a la deshabituación del tabaco es múltiple, por una parte porque merma el deseo al mantener la concentración dirigida a otros estímulos, por otra modifica la percepción del tabaco haciendo que se vea lo que realmente se estaba fumando, y por otra elimina completamente la ansiedad permitiendo superar el síndrome de abstinencia sin dificultad ni sufrimiento. La hipnosis es el método más eficaz según ratio para dejar de fumar.
Hipnosis y dolor
Pierre Rainville, profesor de la Universidad de Montreal, ha sido el primero en investigar las relaciones entre hipnosis y dolor gracias a las técnicas de tomografía axial computarizada. Ha demostrado que un estímulo de la misma intensidad física, juzgado doloroso por los sujetos en estado de vela normal y no dolorosos cuando estos mismos sujetos estaban bajo hipnosis, evoca modificaciones de actividades en el Córtex cingular anterior, una región medial del córtex prefrontal. Esta región es conocida por su pertenencia, entre otras, a la matriz del dolor, un conjunto de regiones del cerebro cuya actividad aumenta por una actividad dolorosa. Este estudio ha recibido numerosas confirmaciones experimentales.
Stuart Derbyshire y su equipo han utilizado por su parte una sugestión hipnótica de hiperalgesia a fin de contrastar las actividades cerebrales evocadas por un dolor imaginado y las de un dolor inducido bajo hipnosis. Concluyen igualmente que la sensación subjetiva de dolor y el sentimiento desagradable que le es asociado se refleja en la actividad del cortex cingular anterior.
Este estudio aporta un argumento claro en favor de la veracidad de inducir un dolor sin algún estímulo físico sin que el sea imaginado o imaginario. Esta conclusión debe sensibilizar a ciertos médicos o prácticos para revisar su juicio sobre que algunos dolores que calificaban hasta el momento como ficticios. Este estudio ha sido enriquecido, entre otros, por un estudio finlandés conducido por Tuukka Raij y publicado en 2005.
Hofbauer ha realizado una experiencia en TEP publicada en 2001, con una sugestión que conduce sobre la sensación dolorosa y no sobre el carácter desagradable de esta sensación como era el caso en el estudio de Rainville. Ha puesto en evidencia una modulación de la actividad en los cortex somato-sensoriales y no en el cortex cingular anterior poniendo así en evidencia la importancia de la sugestión.
Hipnosis y atención
Los dos estudios que han abordado esta cuestión con exactitud son los de Raz y Egner, presentados en 2005. El primero ha mostrado una baja de la actividad del cortex cingular anterior normalmente implicado en la detección de conflictos.
El estudio de Egner ha mostrado un aumento de la actividad del cortex cingular anterior en situación de conflicto.
Estos resultados a primera vista incompatibles ilustran al contrario la importancia de las condiciones de estudio de los fenómenos hipnóticos, ya que en el primer caso una sugestión fue realizada bajo la norma "el texto que aparecía era de una lengua desconocida" mientras que la segunda no hacía ninguna sugestión directa de una norma. Estos dos estudios confirman que no existe una base cerebral de la hipnosis, sino que las actividades cerebrales son dependientes de la sugestión hipnótica utilizada.
Aunque la ciencia se ha interesado desde hace largo tiempo por la hipnosis, el advenimiento de técnicas de escaneamiento cerebral ha permitido una mejora de los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro en estas condiciones particulares.
Hipnosis y tabaquismo
El principal uso "terapéutico" de la hipnosis en el mundo es ayudar a dejar de fumar. La hipnosis ha ayudado a dejar de fumar a muchos miles de personas en el mundo desde hace más de cuarenta años. El mismísimo Allen Carr autor del libro “es fácil dejar de fumar, si sabes como”, dejó de fumar asistiendo a una sesión con un hipnotizador, y creó su método “easy way” en el que se incluye una sesión de hipnosis. Aunque existen otros métodos más puros desde el punto de vista técnico como el método "mejorsinfumar" creado por Germán Rehérmann que sólo se vale de la hipnosis y no implica esfuerzo alguno por parte del hipnotizado. La riqueza de la hipnosis como técnica para ayudar a la deshabituación del tabaco es múltiple, por una parte porque merma el deseo al mantener la concentración dirigida a otros estímulos, por otra modifica la percepción del tabaco haciendo que se vea lo que realmente se estaba fumando, y por otra elimina completamente la ansiedad permitiendo superar el síndrome de abstinencia sin dificultad ni sufrimiento. La hipnosis es el método más eficaz según ratio para dejar de fumar.
Hipnosis y dolor
Pierre Rainville, profesor de la Universidad de Montreal, ha sido el primero en investigar las relaciones entre hipnosis y dolor gracias a las técnicas de tomografía axial computarizada. Ha demostrado que un estímulo de la misma intensidad física, juzgado doloroso por los sujetos en estado de vela normal y no dolorosos cuando estos mismos sujetos estaban bajo hipnosis, evoca modificaciones de actividades en el Córtex cingular anterior, una región medial del córtex prefrontal. Esta región es conocida por su pertenencia, entre otras, a la matriz del dolor, un conjunto de regiones del cerebro cuya actividad aumenta por una actividad dolorosa. Este estudio ha recibido numerosas confirmaciones experimentales.
Stuart Derbyshire y su equipo han utilizado por su parte una sugestión hipnótica de hiperalgesia a fin de contrastar las actividades cerebrales evocadas por un dolor imaginado y las de un dolor inducido bajo hipnosis. Concluyen igualmente que la sensación subjetiva de dolor y el sentimiento desagradable que le es asociado se refleja en la actividad del cortex cingular anterior.
Este estudio aporta un argumento claro en favor de la veracidad de inducir un dolor sin algún estímulo físico sin que el sea imaginado o imaginario. Esta conclusión debe sensibilizar a ciertos médicos o prácticos para revisar su juicio sobre que algunos dolores que calificaban hasta el momento como ficticios. Este estudio ha sido enriquecido, entre otros, por un estudio finlandés conducido por Tuukka Raij y publicado en 2005.
Hofbauer ha realizado una experiencia en TEP publicada en 2001, con una sugestión que conduce sobre la sensación dolorosa y no sobre el carácter desagradable de esta sensación como era el caso en el estudio de Rainville. Ha puesto en evidencia una modulación de la actividad en los cortex somato-sensoriales y no en el cortex cingular anterior poniendo así en evidencia la importancia de la sugestión.
Hipnosis y atención
Los dos estudios que han abordado esta cuestión con exactitud son los de Raz y Egner, presentados en 2005. El primero ha mostrado una baja de la actividad del cortex cingular anterior normalmente implicado en la detección de conflictos.
El estudio de Egner ha mostrado un aumento de la actividad del cortex cingular anterior en situación de conflicto.
Estos resultados a primera vista incompatibles ilustran al contrario la importancia de las condiciones de estudio de los fenómenos hipnóticos, ya que en el primer caso una sugestión fue realizada bajo la norma "el texto que aparecía era de una lengua desconocida" mientras que la segunda no hacía ninguna sugestión directa de una norma. Estos dos estudios confirman que no existe una base cerebral de la hipnosis, sino que las actividades cerebrales son dependientes de la sugestión hipnótica utilizada.
Fuente: e-ciencia.com
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