La hipnosis es un procedimiento de carácter psíquico que genera controversias tanto sobre su mecanismo de acción como sobre sus fundamentos, pero del cual ya prácticamente duda respecto de su existencia.Desarrollado incialmente por el alemán Franz Anton Mesmer quien definió su descubrimiento como “magnetismo animal”. A partir de esto, el escocés James Braid desarrolló la técnica, llamándola hipnosis, nombre con el que llega hasta nuestros días.
Algunas escuelas consideran que la hipnosis consiste en un estado alterado de conciencia, en que esta queda en un punto intermedio entre el sueño y la vigilia, mientras que otros la consideran como un estado de sugestión inducida o hipersugestibilidad en que el paciente carece de voluntad para oponerse a la mayoría de las indicaciones del terapeuta. Lo importante es que tanto en una como en otra tendencia, los terapeutas son capaces de acceder a áreas de experiencia del paciente e intervenir sobre ellas.
En todo el desarrollo inicial de la hipnosis en Europa, ésta se centró en la aplicación de diversas técnicas sobre pacientes, sea para mejorar estados normales o patológicos. Esto cambia a inicios del siglo XX cuando la hipnosis llega a Estados Unidos, en que se comienza a imponer un enfoque eminentemente experimental, aun cuando se demostró rápidamente que los resultados reales difieren notablemente de los obtenidos en laboratorios. Durante la primera mitad del siglo XX se exploran los estados que se pueden lograr con la hipnosis, sus niveles de profundidad y las capacidades de intervención en diversos tipos de personas y patologías.
Durante la segunda mitad del siglo, la hipnosis habría de pasar por un considerable cambio conceptual a través de la obra del psiquiatra norteamericano Milton H. Erickson, quien redefine ciertos conceptos, demostrando, entre otros conceptos, que cualquier persona puede ser sujeto de hipnosis y que esta consiste básicamente en una intervención en la que no intervienen todos los filtros conscientes del paciente. Además, Erickson asocia la hipnosis con la terapia basada en metáforas, como una forma no ortodoxa de intervención en que el paciente no se siente agredido.
Este punto marca una culminación en cuanto al prestigio que logra la hipnosis en el mundo, llegando a ser considerada como parte de programas de estudio de psicología y psiquiatría de diversos países, y contando, por tanto, con respaldo legal en su práctica. En ese camino se crean revistas científicas relacionadas con la hipnosis, centros de investigación y, obviamente, muchos especialistas preparados adecuadamente para ejercer su práctica.
Uno de los campos más recientes de desarrollo de la hipnosis es la llamada terapia regresiva o hipnosis regresiva en que se lleva a la mente de la persona a recuerdos cada vez más antiguos, llegando incluso a lo que se ha conceptualizado como “vidas anteriores”, más allá de si el paciente cree o no en dicho concepto, pues se considera que la existencia real o no es menos importante que el hecho de que la persona tiene una imagen mental de dicha experiencia. La hipnosis regresiva se ha hecho especialmente popular gracias al psiquiatra norteamericano Brian Weiss, quien ha publicado diversos libros de divulgación sobre el tema.
Hoy se considera que la hipnosis es útil tanto para tratar a personas enfermas de diversas patologías como para tratar a sujetos sanos que quieren mejorar aspectos de su comportamiento y creencias. Debido a esto, se ha demostrado que la hipnosis es altamente eficiente como tratamiento paliativo de dolor, para el tratamiento de fobias, síndrome de déficit atencional, adicciones y trastornos obsesivos, depresivos y ansiosos, entre otros. En cuanto a mejoramiento personal, la hipnosis es útil en el mejoramiento de la concentración, el manejo del mal carácter, cambios conductuales, capacidad de estudio, timidez y retraimiento, entre otros.
Dentro de las contrainidcaciones de la hipnosis, es claro que no debe aplicarse sin adecuado control y conocimiento en patologías psiquiátricas de carácter grave, como la esquizofrenia o ciertas formas de neurosis. Tampoco es recomendable aplicarla en mujeres con más de seis meses de embarazo y en personas con el sistema inmune especialmente débil. En el caso de personas muy impresionables, la hipnosis puede aplicarse, pero se requiere que el terapeuta cuente con bastante experiencia.
Fuente: saludcomplementaria.com
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