Llega en silla de ruedas. Dos personas traen las prótesis y le ayudan cuidadosamente a colocárselas en sus piernas mutiladas. Se para y comienza dar su charla motivacional a la fuerza de venta de Entel que se reunió en el Hotel Radisson, de la Ciudad Empresarial.
Es Edward Wale, un empresario de 54 años, que logró volver a la vida, tras la explosión de su avión que lo dejó sin sus extremidades y con el 92% de su cuerpo con quemaduras grado 3 hace más de 13 años en California, Estados Unidos. Sólo parte de la cara y el brazo derecho resultaron con daño menor.
Despertó seis meses después del trágico accidente y se encontró con que su esposa había firmado el divorcio, sin amigos, y con un dolor físico tan insoportable que sólo la foto de su hijo que tenía en la cama del hospital evitó que llevara adelante su intención de suicidarse. “No lo hago por ti. Y te voy a demostrar algo: que pase lo que pase en la vida hay que salir adelante”, le prometió.
Antes de este episodio, Wale -chileno, nacido en Valparaíso- era un próspero empresario en el área inmobiliaria estadounidense, con la construcción de condominios de lujo, edificios, residencias familiares y canchas de golf.
Llegó a ese país a los 25 años para encontrarse con su familia (su padre inglés y madre chilena), tras haber pasado su juventud en la Escuela Naval en Chile donde, entre otras actividades, se embarcó en un viaje con el Esmeralda y recorrió el mundo.
En Estados Unidos estudió ingeniería aeronáutica y se dedicó a hacer vuelos charters y a prestar asesoría en ingeniería, donde comenzó a conocer a constructores que lo incentivaron por el rubro inmobiliario. Tras pasar por algunas compañías del sector, en 1983 decidió emprender su propio negocio.
Un día de octubre de 1990 -cuando estaba en la cima de su carrera, con una empresa que lo ocupaba casi todos los días desde la 7 de la mañana hasta la medianoche- aterrizó en su Gruman Goose, tras una jornada de pesca en Long Beach y se produjo la explosión. Vino el semestre de inconsciencia y el costoso y doloroso tratamiento -más de un año y dos meses en el hospital- y, finalmente, el gratificante camino de la recuperación.
Hoy está en Puerto Montt -vive en esa zona porque el clima es ideal para regular la ausencia de poros en la piel- con su empresa de transporte Varmontt y, además, se dedica a compartir su experiencia de vida y motivar a trabajadores de empresas, estudiantes y pacientes de hospitales.
“A pesar de lo que pueda suceder en la vida si uno quiere salir lo hace. Yo soy discapacitado, pero todos somos en cierta medida discapacitados y hay que superarse”, comenta convencido y luego pregunta: “¿Tú eres piloto?”
-No, sería imposible. Les tengo pánico a los aviones.
-Bueno, tú no estás capacitado para volar, pero yo, pese a no tener piernas, ni parte de la mano, vuelo. Por tanto, tú eres un discapacitado para mí. Con esto quiero decir que con lo que tengo puedo lograr muchas cosas. Hay que concentrarse en lo que tenemos y con eso construir el futuro.
-Edward, ¿se ha encontrado con muchos trabajadores depresivos en sus charlas?
-El empleado cree que nació como empleado y va a morir como empleado. Por eso, trato de hablarle a la juventud, voy a los liceos, para que tengan más ambiciones. Querer es poder. Lo único es que hay que tener un balance entre la familia y trabajo.
-¿Y cómo se encuentra ese balance?
-Al determinar que las cosas importantes en la vida no son sólo trabajo y generar ingresos, sino la familia y la recreación. El tren hay que pararlo y disfrutar al máximo la vida en el día presente, porque no hay nada garantizado.
-¿Usted se siente feliz, disfruta la vida?
-Sí, claro. Yo disfruto la vida, para mi vivir es mi hobby.
-¿Cuándo comenzó a dar de charla motivacionales?
-Me lo pedían los doctores que me salvaron la vida, porque había muchas personas que no podían manejar sus lesiones y los problemas que acarrean. Y hace cinco años que realizo estas charlas en Chile y lo hago con mucho placer porque mi experiencia los puede ayudar a superarse. Es difícil encontrar a alguien que haya estado más hundido, más cagado que yo, y aquí estoy con muchos sueños, porque el que no se levanta con sueños o algo que lo motive mejor que se quede durmiendo.
Es Edward Wale, un empresario de 54 años, que logró volver a la vida, tras la explosión de su avión que lo dejó sin sus extremidades y con el 92% de su cuerpo con quemaduras grado 3 hace más de 13 años en California, Estados Unidos. Sólo parte de la cara y el brazo derecho resultaron con daño menor.
Despertó seis meses después del trágico accidente y se encontró con que su esposa había firmado el divorcio, sin amigos, y con un dolor físico tan insoportable que sólo la foto de su hijo que tenía en la cama del hospital evitó que llevara adelante su intención de suicidarse. “No lo hago por ti. Y te voy a demostrar algo: que pase lo que pase en la vida hay que salir adelante”, le prometió.
Antes de este episodio, Wale -chileno, nacido en Valparaíso- era un próspero empresario en el área inmobiliaria estadounidense, con la construcción de condominios de lujo, edificios, residencias familiares y canchas de golf.
Llegó a ese país a los 25 años para encontrarse con su familia (su padre inglés y madre chilena), tras haber pasado su juventud en la Escuela Naval en Chile donde, entre otras actividades, se embarcó en un viaje con el Esmeralda y recorrió el mundo.
En Estados Unidos estudió ingeniería aeronáutica y se dedicó a hacer vuelos charters y a prestar asesoría en ingeniería, donde comenzó a conocer a constructores que lo incentivaron por el rubro inmobiliario. Tras pasar por algunas compañías del sector, en 1983 decidió emprender su propio negocio.
Un día de octubre de 1990 -cuando estaba en la cima de su carrera, con una empresa que lo ocupaba casi todos los días desde la 7 de la mañana hasta la medianoche- aterrizó en su Gruman Goose, tras una jornada de pesca en Long Beach y se produjo la explosión. Vino el semestre de inconsciencia y el costoso y doloroso tratamiento -más de un año y dos meses en el hospital- y, finalmente, el gratificante camino de la recuperación.
Hoy está en Puerto Montt -vive en esa zona porque el clima es ideal para regular la ausencia de poros en la piel- con su empresa de transporte Varmontt y, además, se dedica a compartir su experiencia de vida y motivar a trabajadores de empresas, estudiantes y pacientes de hospitales.
“A pesar de lo que pueda suceder en la vida si uno quiere salir lo hace. Yo soy discapacitado, pero todos somos en cierta medida discapacitados y hay que superarse”, comenta convencido y luego pregunta: “¿Tú eres piloto?”
-No, sería imposible. Les tengo pánico a los aviones.
-Bueno, tú no estás capacitado para volar, pero yo, pese a no tener piernas, ni parte de la mano, vuelo. Por tanto, tú eres un discapacitado para mí. Con esto quiero decir que con lo que tengo puedo lograr muchas cosas. Hay que concentrarse en lo que tenemos y con eso construir el futuro.
-Edward, ¿se ha encontrado con muchos trabajadores depresivos en sus charlas?
-El empleado cree que nació como empleado y va a morir como empleado. Por eso, trato de hablarle a la juventud, voy a los liceos, para que tengan más ambiciones. Querer es poder. Lo único es que hay que tener un balance entre la familia y trabajo.
-¿Y cómo se encuentra ese balance?
-Al determinar que las cosas importantes en la vida no son sólo trabajo y generar ingresos, sino la familia y la recreación. El tren hay que pararlo y disfrutar al máximo la vida en el día presente, porque no hay nada garantizado.
-¿Usted se siente feliz, disfruta la vida?
-Sí, claro. Yo disfruto la vida, para mi vivir es mi hobby.
-¿Cuándo comenzó a dar de charla motivacionales?
-Me lo pedían los doctores que me salvaron la vida, porque había muchas personas que no podían manejar sus lesiones y los problemas que acarrean. Y hace cinco años que realizo estas charlas en Chile y lo hago con mucho placer porque mi experiencia los puede ayudar a superarse. Es difícil encontrar a alguien que haya estado más hundido, más cagado que yo, y aquí estoy con muchos sueños, porque el que no se levanta con sueños o algo que lo motive mejor que se quede durmiendo.
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Eduardo Wale Esta historia es un resumen de un programa emitido el 9 de mayo del 2005 por el señor Fernando Villegas en su espacio “Las vueltas de la vida “.
Esta historia es muy ejemplificadora, más allá de los logros y el esfuerzo de un hombre que lo tuvo todo, no debemos dejar de pensar en los tristes y terribles momentos que paso.
Eduardo Wale: Todo comenzó en 1988, venia volando por diversión, su avión año 1940, tenía carburador, lo que sobra del combustible va al estanque principalmente, el combustible entró a la cabina, una chispa algo, produjo que al aterrizar el avión explotara, el avión se convierte en una bomba, la vida le cambio a este hombre un ciento por ciento.
Recuerda de ese día que estaba haciendo unas notas al técnico, lo que tenía que hacer, se daba cuenta en esos momentos que algo estaba mal, despertó 6 meses después.
Despierta en el hospital, al 100%, listo para levantarse, ve a sus padres junto a el, se extraño que así fuera, se preguntó que hacían sus padres en su casa, de pronto sintió un dolor inmenso, vio personas con ropa blanca, ¿ Que hacen en mí casa ..
El doctor se acerca y le pregunta como se siente
Se desmaya por el dolor.
Período de dolor de confusión, sumergido en un dolor inmenso ¿Qué había sucedido?
No entendía que había perdido sus piernas ( Cuando estaba en coma le cortaron una pierna, luego otra porque la gangrena se había expandido ) , usaron con el tratamientos especiales, tenía el dinero para poder costearlo ( gastó 4 millones de dólares ).
Su esposa lo abandonó llevándose todas sus pertenencias, era una mujer tranquila, sus amigos desaparecen, totalmente solo, su grupo de apoyo era su familia inmediata. 60 doctores, asesores, le decían que sí llegaba a sentarse o caminar era un milagro, debía sólo usar su inteligencia.
Hombre activo durante toda su vida, había quedado totalmente postrado, había sido jugador de Rugby, practicaba atletismo, se había unido a un club de tenis donde conoció a su señora, del cual tuvieron un hijo, fue oficial de marina, estudió ingeniería aeronáutica.
Este hombre luchó y salió adelante Se encarga de la empresa Varmontt, luego la compra, hace charlas motivacionales, al principio no cobraba luego sí, apoya con su dinero a Coaniquem. Crea un centro de Coaniquem en Puerto Montt, apadrina a una escuela.
Don Francisco señaló que había sido el testimonio más fuerte de la Teletón del 2004, conocía su historia pero señala que Edward tuvo el coraje de mostrarse sin piernas, colocándoselas frente al espectador.
“Siempre se puede sí uno quiere”
Eduardo Wale Esta historia es un resumen de un programa emitido el 9 de mayo del 2005 por el señor Fernando Villegas en su espacio “Las vueltas de la vida “.
Esta historia es muy ejemplificadora, más allá de los logros y el esfuerzo de un hombre que lo tuvo todo, no debemos dejar de pensar en los tristes y terribles momentos que paso.
Eduardo Wale: Todo comenzó en 1988, venia volando por diversión, su avión año 1940, tenía carburador, lo que sobra del combustible va al estanque principalmente, el combustible entró a la cabina, una chispa algo, produjo que al aterrizar el avión explotara, el avión se convierte en una bomba, la vida le cambio a este hombre un ciento por ciento.
Recuerda de ese día que estaba haciendo unas notas al técnico, lo que tenía que hacer, se daba cuenta en esos momentos que algo estaba mal, despertó 6 meses después.
Despierta en el hospital, al 100%, listo para levantarse, ve a sus padres junto a el, se extraño que así fuera, se preguntó que hacían sus padres en su casa, de pronto sintió un dolor inmenso, vio personas con ropa blanca, ¿ Que hacen en mí casa ..
El doctor se acerca y le pregunta como se siente
Se desmaya por el dolor.
Período de dolor de confusión, sumergido en un dolor inmenso ¿Qué había sucedido?
No entendía que había perdido sus piernas ( Cuando estaba en coma le cortaron una pierna, luego otra porque la gangrena se había expandido ) , usaron con el tratamientos especiales, tenía el dinero para poder costearlo ( gastó 4 millones de dólares ).
Su esposa lo abandonó llevándose todas sus pertenencias, era una mujer tranquila, sus amigos desaparecen, totalmente solo, su grupo de apoyo era su familia inmediata. 60 doctores, asesores, le decían que sí llegaba a sentarse o caminar era un milagro, debía sólo usar su inteligencia.
Hombre activo durante toda su vida, había quedado totalmente postrado, había sido jugador de Rugby, practicaba atletismo, se había unido a un club de tenis donde conoció a su señora, del cual tuvieron un hijo, fue oficial de marina, estudió ingeniería aeronáutica.
Este hombre luchó y salió adelante Se encarga de la empresa Varmontt, luego la compra, hace charlas motivacionales, al principio no cobraba luego sí, apoya con su dinero a Coaniquem. Crea un centro de Coaniquem en Puerto Montt, apadrina a una escuela.
Don Francisco señaló que había sido el testimonio más fuerte de la Teletón del 2004, conocía su historia pero señala que Edward tuvo el coraje de mostrarse sin piernas, colocándoselas frente al espectador.
“Siempre se puede sí uno quiere”
Fuente: mundo mejor
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