15/12/2009

Medicina alternativa contra el cancer

0 comentarios
Muérdago, calor intenso, vitamina C, bicarbonato, imanes o fotodinámica forman parte de la oferta de terapias alternativas contra el cáncer presentadas recientemente en un congreso celebrado en España, frente a los tratamientos ortodoxos tradicionales, a base de cirugía, quimioterapia y radioterapia.

Productos químicos contra lo natural

Unos ochocientos profesionales de todo el mundo especializados en el tratamiento del cáncer de forma integral, sin quimioterapia ni radioterapia, se dieron cita en el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer, celebrado en Madrid (España) entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre pasados, en el que se presentaron los últimos descubrimientos en este campo.

Los expertos en medicinas "consideradas todavía alternativas" asistentes al foro intentaron demostrar que "no hay nada a nivel científico que demuestre que los productos químicos curan el cáncer", según aseguró a Efe José Antonio Campoy, presidente de la Asociación Mundial para la Intervención del Cáncer, organizadora del evento.

El cuidado de las defensas

Según Campoy, a diferencia de los tratamientos ortodoxos contra el cáncer -cirugía, quimioterapia y radioterapia-, "existen otros muchos basados, principalmente, en el cuidado de las defensas".

Una de las ponencias que despertaron más interés fue la del doctor Alberto Martí Bosch, quien expuso el caso de una mujer española de 31 años a la que, tras dar a luz y operarse de un tumor en el cerebro, los médicos desahuciaron en el departamento de Oncología de una conocida Clínica del norte de España.

Martí Bosch atendió a la paciente en su consulta y aseguró que, "en sólo tres meses, y gracias a un tratamiento integral se le han reducido los tumores que se habían extendido por el cerebro, el hígado y los pulmones".

Este médico naturópata trabajó muchos años con niños como oncólogo pediátrico hasta que dados los escasos resultados que obtenía con los tratamientos convencionales y, sobre todo, viendo día a día el enorme sufrimiento que con ellos les causaba abandonó definitivamente su práctica.

Veinte años después y tras formarse ampliamente en disciplinas que no se enseñan en las facultades de Medicina, Martí Bosch asegura que aborda el cáncer “de una forma holística, es decir, de forma integral y teniendo en cuenta ante todo el principio hipocrático de “Lo primero, no hacer daño”".

“Este tratamiento –agrega- tiene en cuenta los aspectos psicológico y emocional además del físico, ámbito éste en el que desintoxicar, resolver posibles carencias vitamínicas, minerales, ortomoleculares, enzimáticas y hormonales potenciando así el sistema inmune y equilibrar el organismo bioenergéticamente son pasos siempre útiles y necesarios”.

La doctora Natalia Eres, oncóloga clínica en excedencia, tras pasar por la práctica oncológica diaria en un hospital, apuesta ahora por abrir los tratamientos convencionales a aquellas medicinas complementarias que han demostrado eficacia clínica.

Eres está convencida de que, "en pocos años, la quimioterapia como hoy se entiende y practica habrá desaparecido y se tenderá a combinar fármacos más específicos y menos tóxicos con remedios naturales cuyos mecanismos de acción se hayan confirmado clínicamente".

"¿Y si lo que llamamos cáncer no fuera una enfermedad sino un proceso biológico natural de defensa que aún no hemos logrado entender?", se pregunta por su parte Coral Mateo, presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria, quien después de muchos años de tratar tumores en perros ha llegado al convencimiento de que estas patologías "constituyen un mecanismo que el organismo pone en marcha una vez agotados sus mecanismos habituales de desintoxicación".

A partir de esta teoría, "el cuerpo comienza a desarrollar tejidos nuevos para depositar en su interior los residuos tóxicos con la intención de aislarlos y destruirlos antes de que lleguen a la sangre y se vuelvan mortales".

“La solución –concluye-no pasaría pues por destruir los tumores sino por tratar la intoxicación de base que sufre el cuerpo”.
Para el médico alemán Gottfried Cornelissen, el cáncer es "consecuencia de un daño sostenido sobre el metabolismo de las mitocondrias, resultado tanto de una deficiencia nutricional como del impacto de los tóxicos sobre ellas".

La transformación mutagénica del ADN sería por tanto efecto y no causa de la célula tumoral. Para él "basta reforzar el sistema inmune con suplementos adecuadamente testados para cada paciente, equilibrar el sistema hormonal y eliminar los materiales tóxicos del organismo para evitar entre el 60 y el 80 por ciento de los desarrollos tumorales".

En su consulta de Rostock, este naturópata germano complementa sus tesis con un aparato de diagnosis y tratamiento por biofrecuencias –el MORA- capaz de testar y corregir desequilibrios antes de que produzcan daños en las mitocondrias.

El doctor Ángel Borruel, miembro de la Asociación Española de Médicos Naturistas, lleva por su parte 17 años utilizando el muérdago para tratar el cáncer con resultados que él mismo califica de “buenos”.

“Está constatado que la “planta mágica de los druidas” –manifiesta- refuerza el sistema inmune, inhibe los oncogenes que estimulan la angiogénesis y provoca la apoptosis de las células cancerosas además de mejorar la calidad de vida del paciente”.

El muérdago cuenta con una amplia difusión en Europa como tratamiento antitumoral y es el producto oncológico más utilizado en Alemania, incluidos los fármacos quimioterápicos. El National Cancer Institute de Estados Unidos ha reconocido su eficacia.

Fuente: univision.com