Dicen que no le gustaban ni los pájaros ni las coliflores, pero le encantaban los perros; que nunca hablaba durante las comidas y que el único pleito que tuvo con su mujer fue para determinar si los hongos se cocinan con tallo o sin tallo. Así era Sigmund Freud, uno de los más grandes pensadores de finales del siglo XIX, cuya influencia revolucionó el siglo XX, y quien en 2009 cumplió 150 años de nacido.
Sus investigaciones se concentraron en el estudio de la psicología en aspectos como la paranoia y la neurosis, a las que les dedicó varias publicaciones.
Mientras Charles Baudelaire estaba escribiendo los últimos poemas para Las Flores del Mal, en París, y Karl Marx acababa de publicar en la revista Die Revolution, Nueva York, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, nacía Sigmund Freud en Freiberg, el 6 de mayo de 1856; era la plena medianía del siglo XIX, con sus enormes pensadores y grandes batallas, batallas cuyos ecos resuenan en nuestros días.
Hablando de Baudelaire, uno de sus poemas de Las Flores del Mal anticipaba ya lo que décadas más tarde Freud llamaría el inconsciente: El demonio se agita a mi lado sin cesar; /flota a mi alrededor cual aire impalpable; / lo respiro, siento cómo quema mi pulmón/y lo llena de un deseo eterno y culpable.
En este 150 aniversario del natalicio del "padre del psicoanálisis" los campos se han deslindado de manera tajante: por un lado están los partidarios del analista de Viena y, por otro (y aumentan cada día) sus detractores.
Para los primeros siguen siendo válidas y vigentes sus teorías, mientras que para los segundos al maestro Freud hay que bajarlo de su pedestal. Las feministas se burlan de la envidia del pene, la comunidad gay lo repudia porque él consideraba la homosexualidad como “perversión”, y cada vez son más los analistas que piden situar los trabajos de Sigmund en el campo de la literatura.
¡De ese tamaño!
La división de opiniones también se centra en un punto: sus seguidores más convencidos le consideran “un gran científico” que hizo valiosos descubrimientos en el ámbito de la psicología. Por otra parte, sus críticos lo ven como “un filósofo” que replanteó la concepción que se tenía de la naturaleza humana, que sirvió para derribar tabúes. Sin embargo, consideran que sus teorías no pueden ser consideradas ciencia, porque no pueden pasar un examen minucioso.
LA HISTORIA Y LA HISTERIA.
Pese a haber revolucionado la concepción del sexo y su papel en el desarro
llo humano, Sigmund fue hombre de una sola mujer y de un solo enamoramiento: la pálida, delicada e insignificante (Freud dixit) Martha Bernays, con quien se casó en 1886.
“Sé que no eres bella”, torturaba a la novia en sus cartas en donde aparte de percibirse los suspiros del amor aparecía la cola del demonio metalizado: cálculos de egresos e ingresos, referencias a cuánto había costado tal regalo o lo que le había dejado la consulta de tal paciente.
Si bien es cierto que “los dioses ciegan a quienes quieren perder”, también ocurre que iluminan a los que quieren ganar. Un encuentro decisivo para Freud ocurrió cuando se trasladó a París gracias a una beca que obtuvo para estudiar. Ahí conoció al célebre neurólogo J.M. Charcot y entró en contacto con sus trabajos sobre la histeria, tema que le atrajo profundamente a Sigmund.
A lado de esto, su mentalidad analítica e inquisitiva, lo llevó a que, a los 28 años, Freud entrara en contacto con las caricias de la “dama blanca”, con la cocaína. No fue vicio sino por un interés científico que la siguió consumiendo hasta 1895.
En una de sus cartas, Sigmund –-tal vez bajo la influencia del polvo esnifado— exclamaba que había encontrado una sustancia que le permitía desarrollar largas jornadas de trabajo sin resentir agotamiento.
LA DAMA BLANCA.
Al respecto, las investigadoras Liliana Vázquez Barrile y Alicia Donghi explican que en 1884 se produjo el encuentro entre Sigmund y la cocaína, poco después de la introducción de la droga en Estados Unidos y Europa.
Freud comenzó a interesarse por sus propiedades y efectos, por lo que se convirtió “en un ferviente usuario y defensor de la misma”.
Entonces comenzó sus “investigaciones experimentales sobre sus efectos en el hombre y trató de utilizarla para frenar la adicción a la morfina de un amigo suyo, Ernst von Fleischl-Marxow. Las consecuencias de estos experimentos y las ulteriores polémicas, le indujeron a abandonar sus investigaciones acerca de su acción sobre el sistema nervioso central, aunque podemos inferir por La interpretación de los sueños que todavía utilizaba la droga en el año 1895”.
La afición de Freud por la cocaína ha sido ignorado por sus biógrafos, al punto de que Ernest Jones, reduce el asunto a un episodio, siendo que tuvo un “influjo directo en el desarrollo del psicoanálisis”, sostienen las investigadoras.
LA CRÍTICA CRÍTICA..
En cuanto a la crítica que recibió Freud, se encuentra la de el maestro Karl Popper quien escribió en contra en su trabajo sobre la filosofía de la ciencia. Adolf Grünbaum considera que la teoría sí puede ser falseada y que, de hecho, resulta ser falsa.
Hans Eysenck en los años sesenta recopiló y criticó todos los estudios existentes sobre la efectividad del psicoanálisis. Consideró que Freud “fue, sin duda, un genio; no de la ciencia, sino de la propaganda; no de la prueba rigurosa, sino de la persuasión”.
El caso de El hombre de los lobos ha sido siempre una piedra de toque y ejemplo infaltable para quienes quieren criticar a Freud: Sergei Pankejeff es “el hombre de los lobos”, caso que fue investigado por la periodista Karin Obholzer. Trabajo que concluyó así: Pankejeff sufría de una grave neurosis y de pesadillas recurrentes que le impedían valerse por sí mismo.
Freud interpretó los sueños del paciente y concluyó que “estaban relacionados con un trauma sexual de su infancia. Según Freud, al comunicarle el origen de su problema, Pankejeff se curó completamente”.
Sin embargo, lo que descubrió la periodista fue contundente: “Pankejeff nunca se curó, sino que siguió siendo tratado por otros psicoanalistas hasta su muerte, y su estado durante ese tiempo empeoró considerablemente”. Pero el paciente “cobraba un sueldo mensual a cargo de la Fundación Sigmund Freud con el propósito de mantenerlo oculto en Viena para que el fraude no se hiciera público.”
En fin, si solamente fuera por una cuestión de literatura (recordar el bellísimo libro El delirio y los sueños en la ‘Gradiva’ de Jensen, escrito en 1907) Sigmund merecería un monumento enorme. Freud murió lejos de Viena, en la ciudad de Londres, el 23 de septiembre de 1939.
1.- El yo y el ello y otros estudios de metapsicología
2.- La interpretación de los sueños
3.- Psicoanálisis de los sueños
4.- Psicoanálisis del arte
5.- Paranoia y neurosis obsesiva: dos historiales clínicos
6.- Psicopatología de la vida cotidiana
7.- Introducción al narcisismo y otros ensayos
8.- Sexualidad infantil y neurosis
9.- Ensayos sobre la vida sexual y la teoría de las neurosis
10.- Estudios en histeria
11.- La histeria
12.- El chiste y su relación con lo inconsciente
¿Continúa vigente su teoría del psicoanálisis?
Psicólogos debaten la vigencia de la teoría del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, quien se introdujo en la estructura de la mente y la conducta humana, además de haber creado una técnica terapéutica para tratar personas con trastornos psíquicos.
La psicoanalista Olga Martínez, egresada de la Universidad de las Américas, explicó a Crónica que la teoría de Freud continúa siendo válida porque le da dignidad a la palabra y al sujeto.
Freud es el creador del inconsciente, lo que llaman el psicoanálisis, a partir de esta teoría, el psicoanalista francés Jacques Lacan, retoma el concepto y la coloca justo en el punto donde estamos hoy, dijo la experta.
Las aportaciones de Jacques Lacan consisten en la posibilidad de trabajar con psicóticos y en un tiempo lógico, no cronológico.
Es decir, "durante la terapia, el psicoanalista de orientación lacaneana hace un cierre porque consideramos la importancia de que el último hecho que vivió la persona debe puntualizarse. Esto puede ocurrir en los 10, 15, 30 o 40 minutos de una sesión".
Olga Martínez lamentó que "la ciencia del psicoanálisis haya sido distorsionada por otras ciencias como la psicología de la cual sacan terapias a nivel conductual borrando la subjetividad del sujeto".
En contra parte, la psicóloga clínica Yolanda Rodríguez, egresada de la UNAM, señala que la teoría de Freud en su momento fue revolucionaria, sin embargo, hoy en día quedó rebasada.
La parte más rechazada en la actualidad es la referente a la sexualidad infantil, que la aduce como la principal protagonista del inconsciente adulto.
El padre del psicoanálisis afirmaba que ciertos patrones de conducta en la edad adulta tenían relación directa con situaciones vividas durante la infancia, sólo con la madre, detalló la psicóloga.
En el consultorio, "hacemos una revisión desde la infancia a partir de las relaciones con nuestros objetos amorosos: padre, madre y entorno. Analizamos cómo con el paso del tiempo surgen nuestras neurosis".
Las técnicas modernas hacen referencia al manejo de conductas, mediante la autohipnosis, gestalt, terapia conductual, terapia centrada en el cliente, frommiana, y de programación neurolingüística (PNL), entre otras.
Yolanda Rodríguez explica que la autohipnosis y la PNL consisten en llevar al paciente a un estado tal de relajación donde su conciencia no sea clara, para pasar a un estado de trance y modificar la información que tenemos del lado derecho del cerebro, corrigiendo en el inconsciente.
La terapia gestalt es más de movimiento que nos lleva a modificar estructuras y generar conductas a través del cambio de emociones.
CONSCIENTE: Aquellos de nuestros pensamientos de los que nos damos cuenta y de los que tenemos percepción.
SUBCONSCIENTE: Conjunto de pensamientos de los que podemos ignorar su existencia. Estos pensamientos no deben confundirse con los recuerdos remotos, sino que son más bien producto de emociones que han sido reprimidas.
* INCONSCIENTE: Aquí sí encajan los pensamientos que pueden llegar a ser conscientes sin daño para nuestro concepto de nosotros mismos, pero no lo son de manera inmediata.
* EGO o YO: La parte consciente de nuestra personalidad.
* ELLO: Conjunto de deseos y pasiones ocultas de nuestra personalidad, generalmente de carácter reprobable. Representa la cara oscura de nosotros mismos.
* SUPERYO o SUPEREGO: Parte de nuestra personalidad y concepto de nosotros mismos perfectamente adaptada a la sociedad en la que vivimos, que sigue perfectamente sus normas. Suele entrar en conflicto con el ello.
* EROS: Una de las pasiones o deseos básicos de nuestra naturaleza, el deseo del placer, en especial el sexual.
* TÁNATOS: El otro deseo, pasión o fuerza que mueve nuestra naturaleza: la influencia de la muerte
* COMPLEJO DE EDIPO: Según Freud todos los varones deseaban en la infancia poseer sexualmente a su madre y matar a su padre. En la edad adulta estos deseos se reprimirían. Este concepto lo sacó de una tragedia griega.
Las mujeres tampoco acababan bien libradas para Freud, ya que también inventó un "Complejo de Electra" para ellas.
* MECANISMO DE DEFENSA: La represión consiste en "olvidar" o retirar de la conciencia los recuerdos o deseos más inaceptables, que sin embargo seguirían afectando a la persona de una u otra forma.
* SUBLIMACIÓN: Los deseos más inaceptables se sustituyen por otros que son una transformación más aceptable de ellos. Así un pintor puede "sublimar" (otro de los mecanismos de defensa) sus deseos sexuales expresándolos en el acto de pintar.
Existen en la teoría de Freud otros múltiples mecanismos de defensa, como por ejemplo, la negación.
Fuente: cronica.com.mx
Sus investigaciones se concentraron en el estudio de la psicología en aspectos como la paranoia y la neurosis, a las que les dedicó varias publicaciones.
Mientras Charles Baudelaire estaba escribiendo los últimos poemas para Las Flores del Mal, en París, y Karl Marx acababa de publicar en la revista Die Revolution, Nueva York, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, nacía Sigmund Freud en Freiberg, el 6 de mayo de 1856; era la plena medianía del siglo XIX, con sus enormes pensadores y grandes batallas, batallas cuyos ecos resuenan en nuestros días.
Hablando de Baudelaire, uno de sus poemas de Las Flores del Mal anticipaba ya lo que décadas más tarde Freud llamaría el inconsciente: El demonio se agita a mi lado sin cesar; /flota a mi alrededor cual aire impalpable; / lo respiro, siento cómo quema mi pulmón/y lo llena de un deseo eterno y culpable.
En este 150 aniversario del natalicio del "padre del psicoanálisis" los campos se han deslindado de manera tajante: por un lado están los partidarios del analista de Viena y, por otro (y aumentan cada día) sus detractores.
Para los primeros siguen siendo válidas y vigentes sus teorías, mientras que para los segundos al maestro Freud hay que bajarlo de su pedestal. Las feministas se burlan de la envidia del pene, la comunidad gay lo repudia porque él consideraba la homosexualidad como “perversión”, y cada vez son más los analistas que piden situar los trabajos de Sigmund en el campo de la literatura.
¡De ese tamaño!
La división de opiniones también se centra en un punto: sus seguidores más convencidos le consideran “un gran científico” que hizo valiosos descubrimientos en el ámbito de la psicología. Por otra parte, sus críticos lo ven como “un filósofo” que replanteó la concepción que se tenía de la naturaleza humana, que sirvió para derribar tabúes. Sin embargo, consideran que sus teorías no pueden ser consideradas ciencia, porque no pueden pasar un examen minucioso.
LA HISTORIA Y LA HISTERIA.
Pese a haber revolucionado la concepción del sexo y su papel en el desarro
llo humano, Sigmund fue hombre de una sola mujer y de un solo enamoramiento: la pálida, delicada e insignificante (Freud dixit) Martha Bernays, con quien se casó en 1886.“Sé que no eres bella”, torturaba a la novia en sus cartas en donde aparte de percibirse los suspiros del amor aparecía la cola del demonio metalizado: cálculos de egresos e ingresos, referencias a cuánto había costado tal regalo o lo que le había dejado la consulta de tal paciente.
Si bien es cierto que “los dioses ciegan a quienes quieren perder”, también ocurre que iluminan a los que quieren ganar. Un encuentro decisivo para Freud ocurrió cuando se trasladó a París gracias a una beca que obtuvo para estudiar. Ahí conoció al célebre neurólogo J.M. Charcot y entró en contacto con sus trabajos sobre la histeria, tema que le atrajo profundamente a Sigmund.
A lado de esto, su mentalidad analítica e inquisitiva, lo llevó a que, a los 28 años, Freud entrara en contacto con las caricias de la “dama blanca”, con la cocaína. No fue vicio sino por un interés científico que la siguió consumiendo hasta 1895.
En una de sus cartas, Sigmund –-tal vez bajo la influencia del polvo esnifado— exclamaba que había encontrado una sustancia que le permitía desarrollar largas jornadas de trabajo sin resentir agotamiento.
LA DAMA BLANCA.
Al respecto, las investigadoras Liliana Vázquez Barrile y Alicia Donghi explican que en 1884 se produjo el encuentro entre Sigmund y la cocaína, poco después de la introducción de la droga en Estados Unidos y Europa.
Freud comenzó a interesarse por sus propiedades y efectos, por lo que se convirtió “en un ferviente usuario y defensor de la misma”.
Entonces comenzó sus “investigaciones experimentales sobre sus efectos en el hombre y trató de utilizarla para frenar la adicción a la morfina de un amigo suyo, Ernst von Fleischl-Marxow. Las consecuencias de estos experimentos y las ulteriores polémicas, le indujeron a abandonar sus investigaciones acerca de su acción sobre el sistema nervioso central, aunque podemos inferir por La interpretación de los sueños que todavía utilizaba la droga en el año 1895”.
La afición de Freud por la cocaína ha sido ignorado por sus biógrafos, al punto de que Ernest Jones, reduce el asunto a un episodio, siendo que tuvo un “influjo directo en el desarrollo del psicoanálisis”, sostienen las investigadoras.
LA CRÍTICA CRÍTICA..
En cuanto a la crítica que recibió Freud, se encuentra la de el maestro Karl Popper quien escribió en contra en su trabajo sobre la filosofía de la ciencia. Adolf Grünbaum considera que la teoría sí puede ser falseada y que, de hecho, resulta ser falsa.
Hans Eysenck en los años sesenta recopiló y criticó todos los estudios existentes sobre la efectividad del psicoanálisis. Consideró que Freud “fue, sin duda, un genio; no de la ciencia, sino de la propaganda; no de la prueba rigurosa, sino de la persuasión”.
El caso de El hombre de los lobos ha sido siempre una piedra de toque y ejemplo infaltable para quienes quieren criticar a Freud: Sergei Pankejeff es “el hombre de los lobos”, caso que fue investigado por la periodista Karin Obholzer. Trabajo que concluyó así: Pankejeff sufría de una grave neurosis y de pesadillas recurrentes que le impedían valerse por sí mismo.
Freud interpretó los sueños del paciente y concluyó que “estaban relacionados con un trauma sexual de su infancia. Según Freud, al comunicarle el origen de su problema, Pankejeff se curó completamente”.
Sin embargo, lo que descubrió la periodista fue contundente: “Pankejeff nunca se curó, sino que siguió siendo tratado por otros psicoanalistas hasta su muerte, y su estado durante ese tiempo empeoró considerablemente”. Pero el paciente “cobraba un sueldo mensual a cargo de la Fundación Sigmund Freud con el propósito de mantenerlo oculto en Viena para que el fraude no se hiciera público.”
En fin, si solamente fuera por una cuestión de literatura (recordar el bellísimo libro El delirio y los sueños en la ‘Gradiva’ de Jensen, escrito en 1907) Sigmund merecería un monumento enorme. Freud murió lejos de Viena, en la ciudad de Londres, el 23 de septiembre de 1939.
1.- El yo y el ello y otros estudios de metapsicología
2.- La interpretación de los sueños
3.- Psicoanálisis de los sueños
4.- Psicoanálisis del arte
5.- Paranoia y neurosis obsesiva: dos historiales clínicos
6.- Psicopatología de la vida cotidiana
7.- Introducción al narcisismo y otros ensayos
8.- Sexualidad infantil y neurosis
9.- Ensayos sobre la vida sexual y la teoría de las neurosis
10.- Estudios en histeria
11.- La histeria
12.- El chiste y su relación con lo inconsciente
¿Continúa vigente su teoría del psicoanálisis?
Psicólogos debaten la vigencia de la teoría del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, quien se introdujo en la estructura de la mente y la conducta humana, además de haber creado una técnica terapéutica para tratar personas con trastornos psíquicos.
La psicoanalista Olga Martínez, egresada de la Universidad de las Américas, explicó a Crónica que la teoría de Freud continúa siendo válida porque le da dignidad a la palabra y al sujeto.
Freud es el creador del inconsciente, lo que llaman el psicoanálisis, a partir de esta teoría, el psicoanalista francés Jacques Lacan, retoma el concepto y la coloca justo en el punto donde estamos hoy, dijo la experta.
Las aportaciones de Jacques Lacan consisten en la posibilidad de trabajar con psicóticos y en un tiempo lógico, no cronológico.
Es decir, "durante la terapia, el psicoanalista de orientación lacaneana hace un cierre porque consideramos la importancia de que el último hecho que vivió la persona debe puntualizarse. Esto puede ocurrir en los 10, 15, 30 o 40 minutos de una sesión".
Olga Martínez lamentó que "la ciencia del psicoanálisis haya sido distorsionada por otras ciencias como la psicología de la cual sacan terapias a nivel conductual borrando la subjetividad del sujeto".
En contra parte, la psicóloga clínica Yolanda Rodríguez, egresada de la UNAM, señala que la teoría de Freud en su momento fue revolucionaria, sin embargo, hoy en día quedó rebasada.
La parte más rechazada en la actualidad es la referente a la sexualidad infantil, que la aduce como la principal protagonista del inconsciente adulto.
El padre del psicoanálisis afirmaba que ciertos patrones de conducta en la edad adulta tenían relación directa con situaciones vividas durante la infancia, sólo con la madre, detalló la psicóloga.
En el consultorio, "hacemos una revisión desde la infancia a partir de las relaciones con nuestros objetos amorosos: padre, madre y entorno. Analizamos cómo con el paso del tiempo surgen nuestras neurosis".
Las técnicas modernas hacen referencia al manejo de conductas, mediante la autohipnosis, gestalt, terapia conductual, terapia centrada en el cliente, frommiana, y de programación neurolingüística (PNL), entre otras.
Yolanda Rodríguez explica que la autohipnosis y la PNL consisten en llevar al paciente a un estado tal de relajación donde su conciencia no sea clara, para pasar a un estado de trance y modificar la información que tenemos del lado derecho del cerebro, corrigiendo en el inconsciente.
La terapia gestalt es más de movimiento que nos lleva a modificar estructuras y generar conductas a través del cambio de emociones.
CONSCIENTE: Aquellos de nuestros pensamientos de los que nos damos cuenta y de los que tenemos percepción.
SUBCONSCIENTE: Conjunto de pensamientos de los que podemos ignorar su existencia. Estos pensamientos no deben confundirse con los recuerdos remotos, sino que son más bien producto de emociones que han sido reprimidas.
* INCONSCIENTE: Aquí sí encajan los pensamientos que pueden llegar a ser conscientes sin daño para nuestro concepto de nosotros mismos, pero no lo son de manera inmediata.
* EGO o YO: La parte consciente de nuestra personalidad.
* ELLO: Conjunto de deseos y pasiones ocultas de nuestra personalidad, generalmente de carácter reprobable. Representa la cara oscura de nosotros mismos.
* SUPERYO o SUPEREGO: Parte de nuestra personalidad y concepto de nosotros mismos perfectamente adaptada a la sociedad en la que vivimos, que sigue perfectamente sus normas. Suele entrar en conflicto con el ello.
* EROS: Una de las pasiones o deseos básicos de nuestra naturaleza, el deseo del placer, en especial el sexual.
* TÁNATOS: El otro deseo, pasión o fuerza que mueve nuestra naturaleza: la influencia de la muerte
* COMPLEJO DE EDIPO: Según Freud todos los varones deseaban en la infancia poseer sexualmente a su madre y matar a su padre. En la edad adulta estos deseos se reprimirían. Este concepto lo sacó de una tragedia griega.
Las mujeres tampoco acababan bien libradas para Freud, ya que también inventó un "Complejo de Electra" para ellas.
* MECANISMO DE DEFENSA: La represión consiste en "olvidar" o retirar de la conciencia los recuerdos o deseos más inaceptables, que sin embargo seguirían afectando a la persona de una u otra forma.
* SUBLIMACIÓN: Los deseos más inaceptables se sustituyen por otros que son una transformación más aceptable de ellos. Así un pintor puede "sublimar" (otro de los mecanismos de defensa) sus deseos sexuales expresándolos en el acto de pintar.
Existen en la teoría de Freud otros múltiples mecanismos de defensa, como por ejemplo, la negación.
Fuente: cronica.com.mx
