Cada seis segundos el ictus mata a una persona y en el segundo siguiente ataca a otra persona sin tener en cuenta edad o sexo, lo que la convierte en la segunda causa de muerte en España, mientras que en Baleares cada año fallecen alrededor de 500 personas como consecuencia de esta patología, con una prevalencia cada vez mayor.
En el Día Mundial del Ictus, que se celebra este viernes, el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha señalado que, según datos del Estudio Iberictus, cada año mueren por esta enfermedad en España 3.825 jóvenes, casi 800 más que todos los fallecidos por accidentes de tráfico durante 2008, lo que representa un 26 por ciento más.
Este dato llama la atención porque muchos de los afectados son gente joven (menos de 55 años), lo que dificulta su atención ya que, cuando se presentan los síntomas, ni el paciente, ni sus familiares, e incluso, ni el personal sanitario los sabe reconocer a tiempo, lo que retrasa el diagnóstico e incrementa las consecuencias.
En el caso concreto de Baleares, esta dolencia es la primera causa de muerte entre las mujeres y de la discapacidad y la dependencia de las personas adultas, lo que genera alrededor de 2.500 ingresos hospitalarios anuales relacionados con el ictus, según datos del Ib-Salut.
Las cifras señalan que del total de personas que son ingresadas por ictus al año, el 10 por ciento muere durante su estancia en el hospital, mientras que un 30 por ciento queda con una discapacidad permanente.
En cualquier caso, y según ha señalado el propio Ib-Salut, toda la población de Baleares está cubierta por el 'Código Ictus', una estrategia coordinada entre el 061 y los diferentes hospitales públicos para atender a los pacientes en lugares adecuados lo más rápidamente posible.
MECANISMO PIONERO
Este sistema dispone de un mecanismo “pionero” de telemedicina denominado 'Teleictus', que permite el traslado del neurólogo de guardia de la Unidad de Ictus de Son Dureta a otros hospitales de la comunidad autónoma donde sus servicios puedan ser necesarios.
El ictus consiste en una alteración brusca de la circulación de la sangre en el cerebro, lo que provoca que las células cerebrales de una parte de este órgano mueran. Por ello, el paciente debe ser atendido en el menor tiempo posible desde la detección del primer síntoma, puesto que las posibilidades de recuperación sin secuelas dependen en gran medida del tiempo que pasa hasta que se hace el diagnóstico y se aplica el tratamiento adecuado.
En este sentido, el Ib-Salut ha explicado que los síntomas, que aparecen de forma repentina, tienen que ver con la pérdida de la fuerza en un brazo, una pierna o ambos; la aparición de problemas a la hora de hablar o de entender a otras personas, desequilibrio o inestabilidad, la alteración de la visión en los dos ojos o en uno de ellos, y la aparición de un intenso dolor de cabeza.
De hecho, y “aunque observamos que el conocimiento de las personas acerca del ictus aumenta cada año, aún existe un importante camino por recorrer para hacer que esta devastadora dolencia no siga arrojando datos como los descritos”, afirma el coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN, el doctor Jaime Masjuan.
Y es que, según informa Europa Press, se trata de una enfermedad que cada año afecta a unas 125.000 personas, aproximadamente, de las que unas 80.000 fallecen o quedan discapacitadas. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé un incremento de un 27 por ciento en su incidencia durante los próximos 15 años en todo el mundo.
La OMS ha anunciado recientemente que las enfermedades cerebrovasculares agudas o ictus representan ya la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera de discapacidad física en las personas adultas y la segunda de demencia.
En este contexto, los neurólogos señalan que sería necesario obtener una cama de Unidad de Ictus por cada 100.000 habitantes, situación que actualmente sólo tienen Navarra, Cantabria y Asturias. Por todo esto, en el Día del Ictus recuerdan la importancia de implicación por parte de las comunidades autónomas en la mejora de la asistencia sanitaria urgente.
Paralelamente, recomiendan seguir una serie de hábitos de vida para prevenir la aparición de esta enfermedad tales como abandono del tabaco, ejercicio moderado, dieta sana y equilibrada, realizar controles periódicos de peso, tensión arterial o del nivel de colesterol, importantes para controlar los factores de riesgo, sin olvidar la importancia de acudir rápidamente a un centro hospitalario en caso de presentar síntomas.
Fuente: mallorcadiario.com
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