Brian Weiss y la terapia de vidas pasadas

Brian Weiss y la terapia de vidas pasadas
Brian Weiss autor de "Muchas vidas muchos maestros"

Vidas pasadas, reencarnación y maestros, son sólo algunos de los conceptos que maneja un hombre que supo ser un dogmático freudiano y terminó realizando terapias regresivas y vendiendo millones de libros sobre el tema. Desde Miami Weiss habla de todo: la ciencia,  la religión y los dolores que se eliminarán recordando otras vidas.

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¿Qué hace que un sesudo psiquiatra graduado de las más prestigiosas universidades estadounidenses y jefe de Psiquiatría de uno de los más importantes hospitales de su país, termine no sólo creyendo en vidas pasadas, reencarnación y ángeles, sino incluso incorporando estos conceptos a la terapia que ahora miles de personas realizan?

Brian Weiss, de 61 años, dice que la respuesta es la propia ciencia. "Por mi consultorio han pasado más de 4.000 personas que hicieron terapia regresiva. El 80% de ellos pudieron volver atrás y recordar sus vidas pasadas para buscar en ellas el origen de problemas que los aquejan en el presente. Eso no es casualidad. Eso es confirmación", dice desde Miami, a tan solo unos días de presentarse en Argentina y Uruguay.

Freudiano puro y duro, Weiss se había graduado como psiquiatra en la Universidad de Columbia y en la de Yale, flor y nata de las instituciones educativas de Estados Unidos. El joven siquiatra pronto había comenzado a trabajar en Miami, donde se convirtió en el profesor de su área más joven de la historia de la Universidad de Miami, además de jefe de Psiquiatría del renombrado Mount Sinai Hospital. Todo parecía ir bien y en ascenso, gracias a los lineamientos seguidos por miles desde que un austríaco llamado Sigmund Freud fundó las bases de la doctrina sobre la psicología humana que dominó el siglo XX.

Sin duda alguna sobre lo que estaba haciendo, a principios de la década de los 80, Weiss recibió en su consultorio a una joven mujer, Catherine, que sufría problemas que iban desde la depresión hasta fobias variadas y dificultad para dormir. Al diván con ella, para intentar llegar a la niñez que, según Freud, es fuente de buena parte de las represiones y problemas que luego se manifiestan en la adultez.

El diván y el psicoanálisis tradicional no dieron resultados. Luego de un buen tiempo de sesiones infructuosas, Weiss decidió utilizar la hipnósis —una técnica que originalmente fue usada por el propio Freud pero que Weiss aplicaba en escasas ocasiones—, con la esperanza de que en un estado profundo de relajación la mujer pudiera llegar a esos momentos conflictivos de su vida. Lo hizo. Identificó claramente, y entre otras cosas, su fobia a las aguas profundas. Se había ahogado. Y había muerto como consecuencia.

Poco después, Catherine superó esa fobia en particular. La razón, la academia y la ciencia que Weiss idolatraba casi religiosamente, hicieron que el psiquiatra pensara que la mujer estaba construyendo vidas pasadas en su imaginación. "¿Qué importa si era o no una vida pasada, si al final ella se estaba curando?, trató de convencerse a sí mismo.

Luego de unos años, y tras decenas de pacientes que se sometieron en su consultorio a la misma terapia regresiva —en secreto—, Brian Weiss decidió sincerarse consigo mismo y el mundo. Rechazado hasta el día de hoy por las organizaciones científicas más importantes del mundo de la psiquiatría —"aunque ellos nunca se tomaron siquiera el trabajo de hablar conmigo"— e incluso alejado a prepo de su cargo como profesor en Miami, el psiquiatra se lanzó a difundir su terapia por todo el mundo.

Tres palabras forman parte de ella: vidas pasadas, reencarnación y maestros (algo así como ángeles, dice Weiss). Suficientes para asustar a científicos y no tanto. Y también para atraer a millones con resultados más que favorables: más de una decena de libros que han vendido millones en el mundo entero, conferencias y regresiones grupales en giras que lo llevan a todos los confines, entrenamiento de más de 200 terapeutas cada año, celebridades y fanáticos que lo han convertido en un gurú, aunque el término no le guste nada.

Desde Miami, donde sigue viviendo, conversó con el DS.

-¿Hay diferencias entre la gente de Uruguay o Argentina por un lado, y la de Estados Unidos por otro, a la hora de recibir el tipo de terapia regresiva que usted realiza?
-Sí, he notado grandes diferencias en toda Latinoamérica, pero sobre todo en lugares como Uruguay, Argentina y Brasil. Son muy abiertos mentalmente. Si bien oficialmente estos países son mayoritariamente católicos, son más abiertos que nosotros los estadounidenses, más espirituales y de hecho mucha más gente acepta que existe vida luego de la muerte y que hay reencarnación.

-¿El Catolicismo no es un problema a la hora de llegar a la gente con temas como la reencarnación, que no es parte del credo católico?
-Nunca he tenido problemas con la iglesia, con la Católica en particular. De hecho, tengo muchos pacientes que son sacerdotes. Esto sucede porque en la historia del Catolicismo la reencarnación estuvo presente durante varios cientos de años. Y la gente que sabe mucho de religión sabe también que fue parte fundamental de ella. Todo esto no debería sorprender en ningún lado. Una encuesta realizada por Gallup en Estados Unidos, en 1994, reveló que el 27% de las personas creían en la reencarnación. Y esto fue hace 10 años, ahora seguramente debe ser más alto. En Latinoamérica, y en base a mi experiencia en muchos países, estoy seguro que son muchas más las personas que creen.

CIENCIA Y CREENCIA



-¿Cómo un científico con formación académica termina creyendo y aplicando terapéuticamente sus creencias sobre la existencia de vidas pasadas y reencarnación?
-Para mí fue algo muy dramático. No creía en ninguna de esas cosas. No era religioso y sigo sin serlo. En ese momento era sólo un psiquiatra y era freudiano: creía que todo tiene algún tipo de base inconsciente. Fui a la Universidad de Yale y a la de Columbia, y me iba muy bien como profesor de la Universidad de Miami y Jefe de Psiquiatría del Hospital Mount Sinai. Incluso estaba publicando muchos artículos científicos. Pero algo me sucedió en esa misma práctica científica que yo tanto valoro. Atendí a una mujer, Catherine, católica y no creyente en la reencarnación. Yo tampoco creía en la reencarnación. Ella tenía varios problemas, empezando por depresión y ataques de pánico, fobias y un severo insomnio. Comencé a tratarla con el psicoanálisis pero luego de un año de sesiones todavía seguía igual. Por eso decidí usar hipnosis, porque pensé que ella tenía ciertas trabas que no le permitían acceder a sus recuerdos de la infancia, lo que en psicoanálisis llamamos represión.

Ya había utilizado esta técnica, pero no demasiado frecuentemente, sobre todo para aplacar la ansiedad o ayudar a las personas que querían dejar de fumar. En una de esas sesiones le pedí a Catherine que se remontara al momento en que aparecieron esos síntomas que ella experimentaba, pensando que llegaría a su niñez. Pero se fue 4.000 años atrás, a una vida en la que ella se ahogó en una inundación. Fue dramático, emocional y muy detallado. Y no es que yo no conociera esa mujer, porque hacía un año que estaba en terapia. Sabía que no estaba fingiendo. Una de las fobias que ella tenía era a estar en aguas profundas. Algo que yo ni sabía que tenía. Luego de esa sesión el problema desapareció.

En las siguientes sesiones se ponía cada vez mejor. Pensé que debía ser su imaginación, pero no me cerraba, porque yo sabía que la imaginación no podía curarle síntomas tan complicados como los que tenía desde que era una niña. Era muy extraño, yo no encontraba explicación, pero pensé "sea lo que sea, sigamos, porque le está haciendo bien". Luego comenzó a contarme cosas sobre mí, y sobre mi familia, cosas que no podía saber de ninguna forma, incluyendo los detalles médicos de lo que le había pasado a mi primer hijo, que había muerto a las tres semanas de nacer. Nunca le había contado nada y no había lugar donde ella podría haber investigado sobre mí.

-Aún siendo testigo de esa experiencia, ¿su formación científica no lo llevó a desconfiar e incluso a intentar olvidar esos hechos, considerando que su carrera podía estar en peligro?
-Eso sucedió en 1981 y pasaron tres o cuatro años hasta que me animé a contarlo. A esa altura ya había hecho terapia regresiva con muchas personas, siempre en secreto, y buena parte también me había contado sus vidas pasadas e incluso habían hablado en idiomas que nunca habían aprendido. A esta altura y en estos 26 años ya he hecho regresiones con más de 4.000 personas, sin considerar las grupales, que incluso han llegado a ser de 800 personas todas juntas, como sucedió en Buenos Aires la última vez que estuve allí. Es un número muy alto de gente que volvió a vidas pasadas. Científicamente no es una casualidad.

VIDAS PASADAS

-¿Hay personas que no pueden recordar sus vidas pasadas o que simplemente no las tuvieron?
-Sí, cerca de un 20% de las personas no las recuerdan. Pero el 80% restante lo logra.

-La mayoría de la academia y de los científicos siguen considerando que lo suyo es esoterismo, en el mejor de los casos. Usted ha dicho, en cambio, que hay evidencia científica de que las personas se reencarnan de una vida a otra. ¿Cuáles son?

-Existe una tremenda cantidad de evidencia. ¿Qué es la ciencia? Es la observación sin prejuicios, sin tener en cuenta lo que se hizo antes. Se observa, se valida y se plantea una hipótesis que debe ser testeada por uno y por otros para luego elaborar una teoría. Esto que hago yo y otros desde hace 15 años es eso, es ciencia. Hay miles de casos de regresión que han sido validados.

-¿Ha tenido algún acercamiento con el ámbito científico?
-La relación ha sido mucho más fácil con la Iglesia y con eso lo digo todo. Muchos psiquiatras, psicólogos y otros terapeutas están utilizando la regresión como terapia, pero lo hacen en privado, en sus consultorios, y sin decirle nada a nadie. Si uno llama a la Asociación Americana de Psiquiatría, ellos dicen que no creen en las vidas pasadas. Pero en realidad lo que están diciendo es que no saben nada de eso, porque no se han tomado el tiempo para investigar y validar esta terapia. Es pura ignorancia. Y eso no es científico. Ellos nunca me llamaron para que les contara qué hago. Y no es que yo haya nacido siendo un esotérico.

-A la hora de aplicar la hipnosis para este tipo de terapia regresiva, utiliza los mismos mecanismos que en el psicoanálisis?
-Es la misma hipnosis, que básicamente es sólo un estado profundo de meditación. Mucha gente puede incluso regresar a vidas pasadas utilizando meditación común. Hay personas que están en una ciudad a la que nunca habían viajado antes, sienten esa sensación de deja vu y de pronto se encuentran recorriendo las calles como si fueran de ahí, sin un mapa que los ayude e incluso sabiendo secretos de ese lugar. También se puede soñar con vidas pasadas.

-¿No es posible pensar que la hipnosis es simplemente una forma de sugestión que le hace "creer" al cerebro que algo es real?
-No. La hipnosis no es nada raro: es un estado de profunda relajación y concentración. Igual que cuando uno lee un libro muy interesante y no siente los ruidos del ambiente. Eso también es una forma, aunque muy liviana, de hipnosis. No tiene nada de misterioso. Por otro lado, la gente no hace cosas que no son consistentes con sus guías sólo porque alguien le dice que debe hacerlas. Tal vez podrá rascarse la oreja porque se lo pide el hipnotizador, pero no se va a tirar de una ventan para abajo.

MIEDOS Y FOBIAS



-¿Cómo se logra que una persona retroceda a sus vidas pasadas?. ¿El terapeuta se lo pide?
-Depende mucho de cada situación. A veces llegan solos, otras uno le hace visualizar una puerta hermosa, por la que se ve una luz y se le dice que mientras que uno cuenta hasta 10 podrá retroceder en sus vidas pasadas. No siempre se puede probar o validar esta regresión y es cierto que puede haber parte de imaginación y de metáfora en el proceso, pero el punto más importante para mí, como médico, es que los síntomas se mejoran; desaparecen los miedos, las depresiones y las fobias.

-¿Qué tipo de problemas se pueden mejorar con este tipo de terapia?
-Muchos síntomas desaparecen si se encuentra el origen de ellos. Ciertos tipos de problemas como las fobias, los miedos, se mejoran en un alto porcentaje. Pero también se pueden mejorar síntomas físicos tales como el dolor de espalda o de cuello y en general el dolor puede controlarse mucho si se llega a su origen. Hemos tenido muy buenos resultados también con las migrañas y el asma. En este último caso parece haber una conexión entre muertes sucedidas en vidas pasadas como consecuencia de incendios o de problemas respiratorios.

-¿Aplica elementos del psicoanálisis en la terapia regresiva?
-Sin duda. Al igual que en el psicoanálisis, cada recuerdo, cada elemento del pasado que aparece, es importante. Tienen muchos puntos en común, aunque la terapia regresiva suele ser más rápida; depende del problema, pero algunos como las fobias pueden curarse en 10 sesiones o algo más. De hecho, muchos psicoanalistas no creen en vidas pasadas pero usan la técnica porque les aporta elementos que consideran útiles.

-En este panorama de vidas pasadas y reencarnación, ¿qué lugar ocupa la muerte?
-Creo que la muerte no existe. Hay una frase maravillosa de un místico católico francés que dice que no somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual sino que somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Creo que somos almas y como tales no morimos, sólo dejamos los cuerpos al final de una vida y pasamos al otro lado, que puede ser llamado cielo o como uno quiera, para luego volver en otro cuerpo. En esa alma se guardan las memorias. Eso lo pienso yo y tantas religiones del mundo entero.

EINSTEIN TENÍA RAZÓN

-¿Hay diferencias entre lo que las religiones dicen sobre reencarnación y vidas pasadas y lo que usted ha visto en sus pacientes?
-Algunas. Nunca he visto que se vuelva en la forma de animales, algo que para el budismo existe. Tal vez sea que nos olvidamos de esas experiencias, no lo sé. También comprobé que no es necesario que el alma vuelva enseguida a otro cuerpo, porque del otro lado no hay tiempo. Einstein tenía razón. No importa cómo se le llame a esa otra dimensión, sólo importa que está ahí.

-Usted habla de "maestros" en sus libros, como seres superiores que aparecen en las regresiones. Para mucha gente ya es difícil entender el concepto de reencarnación. ¿No es todavía más increíble este concepto?
-¿Sería más fácil si habláramos de ángeles? Es lo mismo. Son almas que no se reencarnan en cuerpos y que están en el otro lado, guiándonos. Muchas personas están seguras de que hay ángeles cuidándolos. Existen múltiples universos y eso hasta los astrónomos lo dicen. Ahora la física moderna sostiene que hay 10, 12 o más dimensiones.

-¿La regresión colectiva funciona en todo el mundo?
-Dos terceras partes de la audiencia experimentarán los recuerdos de una vida pasada. Según mi experiencia en Uruguay y Argentina, casi un 75% de las personas lo logran y muchas incluso pueden curar ciertos síntomas, miedos y fobias que tienen.

-¿Ha realizado usted mismo este tipo de terapia?
-Sí, unas 12 veces. Quería saber qué experimentaban mis pacientes pero no lo logré tan fácilmente al principio, posiblemente porque soy, por formación, muy racional. Pero aprendí con la práctica y la repetición y finalmente encontré también mis vidas pasadas.

Fuente: elpais.com.uy
Brian Weiss y la terapia de vidas pasadas