El hombre más feliz del mundo

El hombre más feliz del mundo-Felicidad-Desarrollo Personal

Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron "el hombre más feliz de la Tierra". A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.
Matthieu Ricard
-¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal.
-¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad.
-¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos.
En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.

Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.

Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de emociones positivas que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».

El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?

Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.

Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.

Matthieu RicardLos neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.

Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».

HISTORIA PERSONAL
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.

El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.

Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.

La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.

La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.

Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».

Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».

Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.

Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?».

ENTRENAR LA MENTE PARA SER FELIZ
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.

Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».

Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.

Para tener en cuenta:
  • Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
  • Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
  • Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
  • Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
  • Soledad: existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
  • Conflictos de pareja: minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
  • Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
  • Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
  • Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
  • Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.
Fuente: D. Jiménez (elmundo.es)
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La sincronicidad de la especie

Desarrollo personal-Crecimiento personal

Entrevista a Bianca Atwell, utiliza el arte para divulgar la ciencia.

¿Sabe lo que yo me pregunto?

Adelante, pregúntese...
bianca atwellTeniendo en cuenta que la naturaleza es muy económica: no hace ni más ni menos de lo imprescindible, y todo lo hace con un propósito. ¿Cuál es el propósito que tiene la naturaleza de que los humanos nos estemos sincronizando como especie a través de las redes de comunicación?...

¿...?
Todas las especies animales vivimos un fenómeno llamado masa crítica, que es una herramienta evolutiva de la naturaleza para que toda la especie realice una acción al mismo tiempo, sincrónicamente.

¿Por ejemplo?
Los seres abisales se encienden y se apagan porque están colonizados por bacterias. Cuando cada bacteria ha tomado la decisión de encenderse y lo hacen más del 50 por ciento de ellas, todo el animal se enciende.

...
Los cardúmenes de sardinas cambian al unísono de dirección. Esta comunicación que se establece entre ellas viaja a una velocidad superior a la de la luz. El descubrimiento del fuego se hizo simultáneamente en distintos asentamientos humanos sin que hubiera conexión entre ellos.

¿Entonces?
Creo que esa sincronicidad nos está llevando a un cambio evolutivo como cuando apareció el neocórtex en el humano coincidiendo con un cambio climático muy importante que conllevó muchos desplazamientos. Hoy, todos los planetas del sistema solar están cambiando su clima, no es algo exclusivo de la Tierra, es un cambio natural que implica cambios en todos los seres vivos.

¿Cambiaremos para bien o para mal?
En la naturaleza no existe ni la moral ni la ética, pero sí una clara intención de sostener la vida: quiere que las especies se reproduzcan y biodiversifiquen. Pero si para equilibrarse (homeostasis) necesita arrasar con una gran cantidad de seres vivos, lo hace.

Dicen que los humanos somos el cáncer del planeta.
La vida se produce entre dos fuerzas: la entropía (caos, desequilibrio) y la negentropía (equilibrio, armonía). Para protegerse de esa destrucción los organismos se autorregulan, y la Tierra es un organismo vivo. Para que haya vida tiene que haber destrucción.

Y destructores.
Sí, muchos seres de la naturaleza están creados con esa función, como las bacterias E. coli de nuestro intestino, que supervisan todas las colonias de bacterias del cuerpo. Si unas se reproducen más de la cuenta, les envía una enzima y las mata.

La vida es un juego de equilibrio.
De autorregulación, por eso la destrucción que ejercemos los humanos tiene sentido para la naturaleza. Y por eso todos los seres vivos, desde las bacterias hasta los grandes mamíferos, se comunican entre sí: porque vivimos en un mismo sistema que requiere una autorregulación.

Pues no somos muy conscientes.
Es una comunicación inconsciente. Para una planta somos depredadores y recibe señales químicas de los olores de nuestro cuerpo y nuestro campo magnético, que cambia de acuerdo con las emociones.

La Tierra, ¿un ser vivo?
A cada tormenta solar, que envía plasma a la Tierra, se defiende ampliando su campo magnético y sólo deja pasar los rayos que son buenos para los organismos. ¿Cómo lo hace si no tiene un sistema perceptual que le permita sentir el medio ambiente?

¿Y cómo discrimina unos rayos de otros?
... ¿Y cómo regula la salinidad de los océanos? Tiene que haber una inteligencia de supervivencia. La Tierra no se reproduce, pero en lo demás actúa como un organismo vivo.

¿Y qué somos nosotros respecto al planeta Tierra?
Una bacteria no tiene mi ADN, pero vive dentro de mi cuerpo y forma parte de mí. Nuestro cuerpo está formado de bacterias, de virus y de células. Somos más otros que nosotros mismos. Y ahora usted está formando mi cuerpo y yo el suyo.

¿Nos intercambiamos átomos?
...Y bacterias, cuyo misión fundamental es reproducirse. Las bacterias que yo le envío a través del aire van a empezar a copular con las suyas, y como copulan entre especies van a formar en su cuerpo una nueva biodiversidad de bacterias que serán la mezcla de las bacterias de Bianca y las de Ima.

Curioso.
Entonces la humanidad y todas las especies vivas formamos un superorganismo, la Tierra, que a su vez está dentro de otro sistema vivo: el sistema solar. Esta todo interrelacionado y unido en lo que llamamos universo.

¿A qué conclusión nos lleva esta hermandad cósmica?
A la conciencia de unidad. ¿Qué permite que una élite tenga el poder y que toda la masa de individuos se tenga que adaptar?

¿La estupidez humana?
La división, inculcada a través de la religión, la política, la cultura... Pero ahora hemos creado unos sistemas de comunicación tan impresionantes que la gente empieza a ejercer su instinto de masa critica, nos unificamos más allá de los límites impuestos por las ideologías. Y ese es el fenómeno que estamos viendo, un fenómeno natural.

¿Y hacía dónde evolucionamos?
Siempre se evoluciona de lo simple a lo más complejo.

Disfrazada de planta
Se trata de una artista a la que le gusta la ciencia, en especial el estudio de la mente colectiva y la percepción. Tanto es así, que siendo estudiante se ofrecía de cobaya para estar cerca de investigadores científicos; hoy investiga con ellos. Utiliza el arte para divulgar la ciencia. Su trabajo es ecléctico y multimedia: compositora musical, videoartista, investigadora, animadora en 3D, actriz. Es autora del libro Entra en la mente del planeta Tierra. Descubre la noosfera (Obelisco) y pasó por Barcelona disfrazada de planta para dar una conferencia sobre inteligencia vegetal. Habla de hormigas, átomos vibrando y universos con desparpajo. Consigue despertar el asombro.
Fuente: la contra de lavanguardia.com
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La mente subconsciente

La mente subconsciente

La evolución de los mamíferos superiores, entre los que se incluyen los chimpancés, los cetáceos y los humanos, provocó un nuevo nivel de conciencia llamado autoconciencia o, sencillamente, mente consciente. Esta nueva mente consciente supone una importante ventaja evolutiva. Si la mente subconsciente es nuestro piloto automático, la mente consciente es el control manual. Por ejemplo, si una pelota se acerca a tu ojo, la mente consciente (más lenta) tal vez no tenga tiempo de percibir el amenazador proyectil. Sin embargo, la mente subconsciente, que procesa alrededor de veinte millones de estímulos por segundo (frente a los cuarenta que interpreta la mente consciente en ese mismo tiempo) hará que el ojo se cierre (Norretranders, 1998).

El subconsciente, uno de los procesadores de información más poderosos que se conocen, examina con detenimiento el mundo que nos rodea y las señales internas; percibe las condiciones del entorno y reacciona de forma inmediata seleccionando un comportamiento previamente adquirido (aprendido) y todo sin la ayuda, la supervisión o siquiera la conciencia de la mente consciente.
La mente subconsciente

Las dos mentes forman un dúo de lo más activo. Cuando operan juntas, la mente consciente puede utilizar todos sus recursos para concentrarse en un punto específico, como por ejemplo la fiesta a la que piensas asistir el viernes por la noche. De forma simultánea, el subconsciente sigue cortando el césped sin rebanarte un pie y sin atropellar al gato, aun cuando no estés prestando atención. Ambas mentes cooperan también a la hora de aprender comportamientos complejos que después serán ejecutados de forma inconsciente.

¿Recuerdas el primer día que te sentaste emocionado en el asiento del conductor, preparado para aprender a conducir? La cantidad de cosas que tenía que procesar la mente consciente resultaba abrumadora. Mientras mantenías la vista clavada en la carretera, tenías también que mirar el espejo retrovisor y el lateral, prestar atención al cuentakilómetros y a los demás indicadores, utilizar los dos pies para los tres pedales del vehículo y tratar de permanecer en calma, sereno y sosegado mientras conducías bajo la atenta mirada de los demás. Pasó bastante tiempo antes de que todas esas pautas pudieran almacenarse en tu mente.

Hoy en día, te metes en el coche, lo pones en marcha y revisas sin darte cuenta la lista de la compra mientras el subconsciente se encarga de activar todas las complejas habilidades necesarias para conducir sin problemas por la ciudad, sin que tengas que pensar ni una vez en cómo se conduce. Sé que no soy el único que ha notado esto. Conduces mientras mantienes una deliciosa conversación con la persona que se sienta a tu lado y estás tan absorto en la charla que en algún punto de la carretera te das cuenta de que llevas cinco minutos sin prestarle atención a la conducción. Después de un momento de sorpresa, comprendes que todavía estás en el carril debido y que sigues avanzando con el resto de vehículos. Un rápido vistazo al espejo
retrovisor revela que no has dejado una hilera de señales de detención obligatoria aplastadas y buzones destrozados. Si tú no estabas conduciendo el coche durante ese lapso de tiempo, ¿quién lo hacía? ¡La mente
subconsciente! Aunque tú no estuvieras pendiente, el subconsciente ha conducido tal y como le enseñaron a hacerlo durante las clases de  conducción.

Además de agilizar los comportamientos rutinarios de la mente subconsciente, la mente consciente también tiene la facultad de mostrarse creativa de manera espontánea en respuesta a los estímulos del entorno.
Mediante esta capacidad, la mente consciente puede examinar los comportamientos que se están llevando a cabo. Cuando se desarrolla un comportamiento preprogramado, la vigilante mente consciente puede intervenir, detener dicho comportamiento y crear una nueva respuesta. De esta forma, la mente consciente nos confiere libre albedrío, lo que significa que no somos sólo víctimas de nuestra programación. Para lograrlo, no obstante, hay que prestar mucha atención, ya que en caso contrario la programación subconsciente toma las riendas; es una tarea difícil, como puede atestiguar cualquiera que haya puesto a prueba alguna vez su fuerza de voluntad. La programación subconsciente se hace con el control en el momento en que la mente consciente se descuida.

La mente consciente también puede adelantarse o retroceder en el tiempo, mientras que la subconsciente sólo opera en el momento presente. Cuando la mente consciente está soñando despierta, creando planes de futuro o reviviendo experiencias pasadas, la mente subconsciente se encuentra al mando, manejando con eficacia los comportamientos requeridos en ese preciso instante sin necesidad de la supervisión consciente.

Ambas mentes forman un mecanismo fantástico, pero este mecanismo también puede estropearse. La mente consciente es el «yo», la voz de nuestros pensamientos. Puede tener grandes visiones o planes de futuro llenos de amor, salud, felicidad y prosperidad. Mientras ocupamos nuestra mente consciente con pensamientos felices, ¿quién se encarga de dirigir la función? El subconsciente. ¿Cómo se las apaña el subconsciente para dirigir nuestros asuntos? Justo como le han enseñado a hacerlo.

Es posible que los comportamientos subconscientes que se llevan a cabo cuando no prestamos atención no sean creaciones nuestras, ya que la mayor parte de las conductas se han aprendido observando a otras personas. Puesto que los comportamientos realizados por el subconsciente no suelen estar vigilados por la mente consciente, mucha gente se sorprende al descubrir que son «iguales» que su padre o que su madre, las personas que programaron su mente subconsciente.

Cabe también la posibilidad de que los comportamientos aprendidos y las creencias adquiridas de otras personas (de los padres, de los amigos o de los profesores, por ejemplo) no estén de acuerdo con las metas de nuestra mente consciente. El mayor obstáculo para conseguir el éxito en aquello que soñamos son las limitaciones programadas en el subconsciente. Estas limitaciones no sólo influyen en nuestro comportamiento, sino que también pueden jugar un papel fundamental en nuestra salud y nuestra fisiología. Como hemos visto antes, la mente juega un papel muy importante en el control de los sistemas biológicos que nos mantienen con vida.

La Naturaleza no pretendía que la presencia de una mente dual se convirtiera en nuestro talón de Aquiles. De hecho, esta dualidad nos ofrece maravillosas ventajas en la vida. Piénsalo de esta forma: ¿qué ocurriría si
tuviésemos unos padres y unos maestros maravillosos que nos sirvieran como modelos de vida, siempre involucrados en relaciones humanas de beneficio mutuo con todos los miembros de la comunidad? Si nuestra mente subconsciente fuera programada con unos comportamientos tan saludables, ¡podríamos tener éxito en nuestras vidas sin ni siquiera proponérnoslo!

Fuente: extracto del libro La biología de la creencia de Bruce Lipton
La mente subconsciente-Hipnosis
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El qi gong

El qi gong-terapias alternativas

Una disciplina milenaria para equilibrar la energía, cuidar la salud y hasta regular el espíritu.

Según la tradición, la disciplina del qi gong nació y se desarrolló en monasterios budistas y taoístas, posiblemente como una derivación del milenario dao yin . Consistía en una serie de movimientos suaves, pero profundos para orientar la energía, y a veces imitaba actitudes animales: la tortuga deglutiendo, la golondrina volando, la serpiente doblándose, el pájaro estirándose, etcétera.
El qi gong

Vitalidad, longevidad, dominio de la mente. Se cuenta que el monje Da Mo, o Bodhidarma (470-546), célebre reformador del templo Shaolín e introductor del budismo mahayana, presentó una serie de ejercicios para mejorar la vitalidad de los monjes, llevándolos a lo que denominó camino del medio , para aliviarlos de los excesos de la vida ascética. En la misma línea, aunque más vinculados con fines terapéuticos, los monjes taoístas desarrollaron técnicas para lograr la longevidad física mediante la conservación de la energía interior. A esas corrientes se agregaron antiguas prácticas para el dominio de la mente, rescatadas por los seguidores del filósofo Confucio, que advirtió: "Primero debes estar tranquilo, luego tu mente podrá estar serena. Una vez que tu mente esté serena estará en paz. Sólo cuando estés en paz, serás capaz de pensar y progresar". El resultado de esta síntesis es el qi gong.

Generar y manejar la energía. " Qi se refiere al aliento vital, a la energía que anima a todo el universo y en particular al hombre. Gong se refiere al trabajo. Entonces, qi gong significa el trabajo sobre la energía vital ", explica Ana María Glassman, profesora de técnicas orientales y directora del Instituto Qi Gong de la Argentina. "El qi gong puede ser estático o dinámico, puede realizarse de pie o sentado, pero el objetivo es siempre el mismo: generar y manejar la energía tanto externa como interna."

Práctica hospitalaria. Se trata de fortalecer el cuerpo y remover las obstrucciones que impiden el flujo del qi para orientarlo al fin que se busca, sea terapéutico o espiritual. En realidad, para el pueblo chino todo es energía: los colores, la música, el aura que rodea nuestro cuerpo. Por eso, en los hospitales públicos se trabaja con qi gong como una forma de medicina más para sanar", aclara.

Ordenamiento. El qi circula por el cuerpo a través de canales y meridianos, nutre el organismo, lo defiende y lo limpia. Porque para que el organismo se mantenga saludable es necesaria la circulación del qi sin obstrucciones. Los bloqueos del qi pueden deberse a muchas causas: principalmente a la vida poco saludable, la alimentación deficiente, las infecciones, los accidentes y las tensiones emocionales. La práctica del qi gong supone un ordenamiento que permite regular el cuerpo, regular la respiración, regular la mente, regular el aliento y regular el espíritu.

Imitar a los árboles. En toda práctica de qi gong es importante estar firmemente apoyado. Esto significa estar equilibrado y con un contacto seguro con el suelo. "Se debe imitar a los árboles y echar raíces anchas y profundas. Es yi , la mente, la que permite que el qi eche raíces y se afirme en la tierra bajo los pies. Por eso la concentración y la relajación son tan importantes."

Ocho palabras para respirar. En realidad, la base del qi gong es la respiración consciente y existen ocho palabras para el manejo de la respiración que todo practicante debe tener en cuenta: sosiego ( jing ), suave ( xi ), profundo ( shen ), largo ( chang ), continuo ( you ), uniforme ( yun ), lento ( huan ) y delicado ( mian ).

"A veces pasamos por alto la importancia de la respiración. Sin embargo es la razón física ineludible de nuestra existencia, algo que nos mantiene vivos hasta el último suspiro", concluye Glassman.

TÉCNICAS
Ana María Glassman es egresada del Instituto Europeo de Qi Gong, de Francia, donde fue alumna de Yves Requena. Completó su formación con el doctor Yang Swing-Ming en la Academia Yang de Boston. También es miembro de la Asociación de Acupuntura China de la Argentina, dirigida por el maestro Wang Wu. Tiene maestrías en digitopuntura, masaje oriental y reflexología, realizadas en la Escuela de Técnicas Orientales de la Argentina. Desde 2003 es sanadora e instructora en la disciplina de sanación pránica, desarrollada por el ingeniero filipino Choa Kok Sui.

UN EJERCICIO
Cerrar los ojos para empezar a abrir el ojo espiritual, que es la mirada del alma. Un silencio invade progresivamente el cuerpo, los oídos dejan de percibir el murmullo confuso que llega del exterior para descubrir el sonido interior. La respiración se hace cada vez más consciente a medida que se la hace transitar por las distintas partes del cuerpo. En cada sector la respiración se hace más y más profunda para purificar y sanar el mundo interior. Es un recorrido sin tiempo, con un ritmo que resulta desconocido para el ajetreo cotidiano. Ir volviendo poco a poco, abrir los ojos. La percepción ya no es la misma, cambió, enriqueciendo sonidos, colores, texturas y la presencia de otros seres.(L. Aubele para lanacion.com.ar)

LECTURAS
  • Qi gong (Yves Requena).
  • El arte del Qi gong (Wong Kiew Kit).
  • Qi gong, ejercicios secretos de los monjes taoístas (Kim Tawn).
  • Curación pránica (Choa Kok Sui)
El qi gong-terapias alternativas
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Hipnosis para dejar de fumar

Hipnosis dejar de fumar-Hipnosis

Un especialista afirma lograr que el 90% de los fumadores dejan el tabaco.

La Fundación Dolores Bas de Arus ha tenido que incrementar las plazas de un curso para dejar de fumar mediante hipnosis de las 40 iniciales a 55, dada la alta demanda obtenida por la convocatoria, como señaló la gerente, Mercedes Arias. El curso ha superado el centenar de solicitudes, lo que ha llevado a fundación plantearse una segunda convocatoria, según el presidente, Pedro Arias.

hipnosis dejar fumar
 Luis Navarro
El especialista en hipnosis para dejar de fumar Luis Navarro, hipnoterapeuta formado en Estados Unidos durante diez años, lleva ocho realizando este tipo de sesiones de grupo con un 90% de éxito, pues los asistentes logran "dejar el tabaco sin sufrir mono, sin engordar y sin adicción, ni ansiedad, ni irritabilidad", explicó.

Las sesiones como la de ayer, celebrada en la Residencia Universitaria Hernán Cortés, se realizan en dos partes. La primera es "motivacional, en la que se desmontan las ideas negativas y se les explica qué sentirán después de la sesión; y en la segunda, la hipnosis, que es una relajación física y mental", dijo Navarro. Después, se les enseña a manejar el recuerdo del tabaco "con una técnica sencilla", explicó.(lacronicabadajoz.com)

La hipnosis es un estado de concentración acompañado de relajación física y serenidad mental.  La hipnosis trabaja sobre el subconsciente mandando mensajes subliminales para lograr dejar de fumar.

Ventajas
-Es totalmente natural, no es tóxico, como lo puedan ser los chicles o parches de nicotina y la medicación
-No es imprescindible recurrir a la fuerza de voluntad (la fuerza de voluntad es un acto consciente, y sin darte cuenta, usando el subconsciente, no te apetecerá fumar)
-Actúa a largo plazo, por lo que el nivel de recaídas es mínimo
-No provoca ansiedad, irritabilidad o problemas alimenticios cuando dejas de fumar, porque la adicción física y mental desaparece sin que te des cuenta.
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Dinero y conciencia: banca ética

Desarrollo personal-Crecimiento Personal-Coaching

Entrevista a Joan Antoni Melé, banquero ético.

Tengo 60 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy subdirector general de Triodos Bank en España. Estoy casado. Tengo tres hijos, de 27 a 38 años, y una nieta de 4 años. ¿Política? No me gusta este sistema. Busco la espiritualidad universal. 
banca etica
Qué hace mi banco con mi dinero?
Invierte en industria armamentística. Es una industria muy española, por otra parte.

Tenemos fábricas, ¿no?
De minas antipersona, luego de bombas de racimo... Pregunté a un banquero por qué invertíamos en armas, y me dijo: "Es que si no lo hacemos nosotros, lo harán otros". ¿Qué argumento es ese?

Califíquelo.
Supone anteponer la codicia a cualquier otro principio. Contraviene mi conciencia: por eso dimití del banco en el que trabajaba.

¿Qué banco era?
Da igual, he sido bancario durante 30 años, y todos hacen lo mismo: compiten por maximizar sus beneficios y hacen barbaridades.

¿Qué barbaridades?
Ingeniería financiera, especulación, economía de casino, fondos estructurados en los que ya no sabe en qué se invierte el dinero.

Todo legal, sin embargo.
Sí, y eres corresponsable si sólo buscas que tu banco te ofrezca unos euros más de rentabilidad... sin preguntarte cómo lo consigue.

Explíquemelo usted.
Acabas financiando explotación infantil, industrias contaminantes... Un amigo ecologista se manifestaba contra una industria contaminante. "¡Si estás financiándola con tu dinero, tu banco invierte ahí!", le dije.

¿Mi banco también?
Eso le dije a los del 15-M: "Cuando parecíamos prósperos, ¿dónde estabais? ¿Por qué no ocupabais las plazas por los pobres del mundo?". Nos quejamos sólo cuando nos toca a nosotros. ¡Lo primero es cambiar uno!

¿Algún otro ejemplo?
Si vas a una manifestación por la paz, ¿por qué dejas tu dinero en una caja o banco que acaba financiando armas o contaminación?

¿Me guardo el dinero en un calcetín?
No, porque el dinero es la sangre del organismo social: muévelo para que alimente proyectos útiles a la sociedad.

¿Usted lo hace?
Ahora trabajo en un banco que mete su dinero en escuelas e instituciones culturales, en empresas de energías renovables, en agricultura biodinámica, bioconstrucción, en proyectos de interés social. Ya no me traiciono.

¿Banca ética?
Banca con principios. Los directivos cobramos un sueldo y punto. Los beneficios son para invertirlos, no para repartírnoslos nosotros. Nada de incentivos por resultados.

Pero los incentivos estimulan, ¡no?
Acaban estimulando a esos directivos a inventarse trucos para conseguir beneficios a toda costa, ¡y de ahí las barbaridades!

Algunos banqueros han arruinado a sus bancos y se han retirado forrados.
Acabemos ya con esa impunidad y exijámosles responsabilidades.

¿Damos dinero público a los bancos?
Sólo si el Estado fiscaliza la gestión de ese dinero. O todo seguirá igual: ¡los bancos han seguido especulando con ese dinero de todos! Opino que dejar caer algún banco hubiese servido de escarmiento al resto.

¿Cuántos clientes tiene su banco?
Ahora unos 60.000: se han duplicado en un año y se duplicarán el año que viene.

¿Cómo sé que su banco no especula?
Cada céntimo se audita, cada inversión se pública en la web, nos obligamos a una transparencia radical. Analizamos al dedillo cada inversión, y las condicionamos.

¿A qué condiciones se refiere?
Prestamos dinero a unas escuelas, pero exigimos que los menús del comedor de los niños fueran de alimentos ecológicos.

Pero ustedes quieren ganar dinero.
Hemos rechazado depósitos importantes porque dudábamos de su procedencia. Queremos tener la conciencia tranquila, beneficiar a la sociedad, y no ganar por ganar.

¿Es su banco tan solvente como otro?
Nuestro "rating de solvencia" es de 14, superior al de los bancos grandes, que es de 8.

¿Y cómo lo consiguen?
Es que no apostamos, no jugamos a la ruleta rusa: sólo invertimos en economía real y nada en economía especulativa. Eso hace mucho más segura cada inversión, y además las seguimos muy de cerca. Por todo esto nuestro índice de morosidad es muy bajo.

¿Qué pasaría si su banco fuera grande?
Que nuestra sociedad cambiaría.

¿A partir de qué tamaño sucedería?
Con dos millones de impositores, la sociedad sería otra: las personas estarían por delante de los números. La especulación es el cáncer de nuestro tiempo.

¿Cómo extirparlo?
Crecer por crecer es destructivo. Es hora de cambiar la globalización de la economía por la globalización de la conciencia.

¿Y cómo se hace eso?
Enseña a tus hijos que no se trata de ganar dinero, sino de ganar la vida. Sustituyamos consumo material por consumo espiritual.

¿Espiritual?
Sí, llenemos la vida de amigos, conversaciones, libros... Prioricemos la cultura, el respeto al medio ambiente. ¡Demos sentido a todo lo que hagamos! Admiremos a los buenos por encima de los listos.

No es fácil.
Ya, pero que no nos pase que por pensar que podemos hacer poco, acabemos por no hacer nada.

¿Su prédica hará cambiar de prácticas a los demás bancos?
No lo creo: que hagan lo que quieran, ¡pero será sin mi dinero!

Dinero y conciencia
Al filo de la edad de jubilación, dejó su trabajo. Su conciencia no le dejó seguir ni un día más para cobrarla: se despidió del banco en que trabajaba y se fue a casa. Su esposa le respaldó, pese a la renuncia económica. Pero ganó paz interior. Decidió que sería banquero sin traicionar sus principios, y se implicó en la llamada banca ética: hoy es alto cargo de Triodos Bank (www.triodos.es), que sólo invierte en empresas que ayuden a mejorar la vida de las personas. Renuncia al beneficio rampante, evita los riesgos de la especulación y se va a la cama sabiendo que su dinero es útil a la sociedad. Lo explica en el libro Dinero y conciencia (Plataforma), subtitulado ¿A quién sirve mi dinero?
Fuente: la contra de lavanguardia.com
Desarrollo personal-Crecimiento Personal-Coaching
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Calmar la mente

Crecimiento Personal-Psicología

Nuestra voz interior nunca descansa: se pasa el día entero dando la murga con un caos de pensamientos. La meditación es una buena forma de ponerla a raya y, por fin, descansar.


El verano suele ser algarabía, barahúnda y griterío. En el lugar de vacaciones nos acechan los chiringuitos y los motores y los aparatejos bulliciosos, y en nuestras ciudades siguen vivos los coches, y las máquinas se ensañan con las obras y nos aturden. 
Durante el resto del año estamos tan inmiscuidos en nuestros propios asuntos que a veces pasamos por alto este ruido, lo tomamos como parte de nuestro paisaje habitual, como ese edificio modernista que tenemos enfrente y que solemos ignorar. 

Pero ante el abismo del dolce far niente vacacional, los sonidos se acentúan hasta doler. Si bien es cierto que no podemos controlar la música alta ni los cláxon de los coches y que, por tanto, debemos aceptarlo -actuar de otra manera sería, sin duda, estresante además de estéril-, hay otro ruido que sí podemos silenciar: el llamado ruido interior. No podemos dejar de pensar, sólo faltaría (aunque algunos protagonistas de la actualidad parecen hacerlo), pero podemos gestionar mejor nuestros pensamientos gracias a la meditación. Se trata de usar la mente; no de ser usados por ella.

Entre 40.000 y 60.000 pensamientos diarios

Nuestra mente se comporta de manera caótica y caprichosa

meditacion calmar la menteLa primera distinción es básica: el silencio no es ausencia de ruido exterior. De nada sirve pasar las vacaciones en un paraje solitario en la montaña, si no logramos acallar algunos sonidos -algunos- que tienen lugar en nuestra mente. Aunque parezca mentira, tenemos cada día entre cuarenta mil y sesenta mil pensamientos. Se comportan de manera anárquica y caprichosa, sin que nosostros los controlemos. Si no hacemos un esfuerzo, la inercia nos lleva a pasarnos las vacaciones, y no digamos ya los periodos de duro trabajo, esclavizados por el libre discurrir de nuestra mente: "un mono loco", según el budismo. Si eso nos ocurre en vacaciones, es decir, si no somos capaces de desconectar de esa cháchara incesante, lamentablemente nuestro cuerpo regresará a casa relajado, pero no así nuestra mente. Porque la mente, ya se sabe, suele ser obsesiva. Habremos pasado las vacaciones dando vueltas a las cosas, anticipando el futuro, recordando el pasado, y nos habremos perdido lo único que de verdad existe: el momento presente, el aquí y el ahora.

Hagamos una prueba. Si nos quedamos unos minutos en silencio, cerramos los ojos e intentamos ser conscientes de los pensamientos que nos asaltan —o sea, si meditamos—, nos daremos cuenta de lo que pasa en nuestra cabeza durante todo el día: es como tener dentro una radio permanentemente enchufada, que practicamente emite el mismo programa un día tras otro, porque tenemos casi el mismo patrón de pensamientos un día tras otro. Los meditadores expertos, cuando observan su mente como si fuese una película, llegan a la conclusión, según afirma Juan Manzanera, monje budista y profesor de meditación, que no somos nuestros pensamientos, "al igual que las olas del mar no son el mar".

La meditación

Observar nuestros pensamientos como si fueran una película

Si nos fijamos más aún, nos daremos cuenta de que hay un instante muy breve entre pensamiento y pensamiento en que no sucede nada, en que no pensamos nada, en que no oímos nada. Ese es el silencio interior, y los que se han dedicado a ello con ahínco son capaces de rescatar este silencio y prolongarlo casi a su antojo.

Eso se consigue a través de la meditación, que es una práctica estrechamente vinculada a la actividad espiritual, pero que no se adscribe a una religión en concreto. De hecho, una de las grandezas de la meditación es, precisamente, que forma parte del lecho común de la mayoría de religiones. Para todas ellas, la meditación es una manera no solo de concentrar la mente en una sola cosa, sino de conectar con algo más allá de la realidad sensible, con eso que cada ser humano tiene de divino. El budismo, por ejemplo, que no podemos definirlo como una religión, sino más bien como una filosofía, dice que a través de la meditación descubrimos no sólo que formamos parte de un universo interconectado, sino que, además, ese universo interconectado está, en su totalidad, dentro de cada uno de nosotros.

El silencio

No dejarse apabullar por el continuo parloteo de la mente

...en la novela El silencio (El Aleph), ... puede leerse, según dicen algunos lectores, como una introducción a la meditación. La protagonista, Umiko, es una joven japonesa que intenta enseñar a meditar al narrador.

"En todos y cada uno de nosotros", le dice, "está toda la felicidad; lo único que nos impide disfrutarla es la propia mente: las creencias limitantes, los miedos, los deseos, la expectativas". En sus torpes inicios, al intentar fijar la atención en una sola cosa -por ejemplo, la entrada y la salida del aire- el narrador se da cuenta de lo difícil que resulta: perdemos la atención entre seis y doce veces por minuto. Umiko le recomienda que no se deje apabullar por los pensamientos que le asaltan. "Ahora desfilan muchas cosas por tu mente", le dice, "pero si no les das importancia irán decreciendo hasta que conseguirás una mente clara que será como un espejo de lo que te rodea".

Así, Juan Manzanera, cuya sabiduría es fruto de años viviendo en Nepal y en India como discípulo de un lama, asevera que "el silencio interior no es una consecuencia de haber reprimido los pensamientos, sino de ir más allá de ellos". Como Umiko, Manzanera asegura que cuando dejamos de nutrir a los pensamientos, ellos mismos se van. Igual que las nubes que cruzan el cielo: sin recrearse en ellas, el azul las deja pasar.

Que leer
  • ‘El silencio’, de Gaspar Hernández. Editorial El Aleph.
  • ‘El placer de meditar’, de Juan Manzanera. Ediciones Dharma.
  • ‘En defensa de la felicidad’, de Matthieu Ricard. Urano.
El yo profundo
El que está considerado –según los científicos– “el hombre más feliz del mundo”, el monje budista Matthieu Ricard, dice que el silencio interior es parte del camino a la felicidad, pero que para conseguirlo hay que vencer el síndrome del pájaro enjaulado, al que cuando se le abren las puertas de su jaula no puede hacer nada más que acabar regresando. El silencio interior es una conquista. Si lo conseguimos, según Darío Lostado, reputado filósofo, teólogo y psicólogo, llegaremos a lo que él llama “sentir el yo profundo”, es decir, lo que queda cuando trascendemos nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones.
Fuente: elpais.com
Crecimiento Personal-Psicología
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La fórmula de la felicidad es no tomarse muy en serio

Psicología

Con Fred Alan Wolf no hay término medio: o lo consideran un charlatán o un maestro. Pero sí tiene un aspecto contundente: el éxito, multiplicado tras convertirse en uno de los validadores de la tesis expuesta en El secreto (2006), película y libro de la escritora y productora de televisión australiana Rhonda Byrne que enseña a alcanzar los sueños mediante las leyes de la atracción.

Física Cuántica-Ley de la atracción
Doctor en física teorética de la Universidad de California y autor de 11 libros, Wolf, de 73 años, es hoy uno de los principales divulgadores científicos de la televisión. Aparte de su esfuerzo por 'aterrizar' para el público temas complejos de la ciencia, su atractivo ha residido en la singular manera de articular la física cuántica y la conciencia -dos conceptos que físicos y biólogos suelen estudiar por separado- y derivar de allí un recetario para el éxito en la vida. Por eso su apodo de 'Doctor Quantum' o que más de uno califique sus teorías de seudocientíficas y perciba en sus respuestas un deje ambiguo de lama tibetano.

Entrevista a Fred Alan Wolf:

-El físico Richard Feynman decía: "Si crees que comprendes la teoría cuántica, eso significa que no comprendes la teoría cuántica". ¿Usted cree que la gente común sí está entendiendo algo tan complejo?
-Existen niveles de comprensión. Ordinariamente la gente sí entiende la física cuántica en cierto nivel. Los físicos la entienden en un nivel más profundo.

-¿Cómo le explica la física cuántica a su público?
-Es el comportamiento de la materia y la energía en el nivel más profundo de la realidad. Nos dice que las cosas pueden cambiar de un estado a otro de manera discontinua, en brincos llamados 'saltos cuánticos', cuando un observador actúa sobre ellos o simplemente los observa.

-¿Y qué tiene que ver eso con la posibilidad de alcanzar los sueños?
-Al observar un camino en la vida de manera vigilante, uno puede determinar su propio destino. Nuestros cerebros pueden ser reciclados para pensar diferente y por tanto seguir vías más exitosas para alcanzar los deseos. Todo esto resulta de la física cuántica y del 'efecto del observador'.

-¿Para qué sirven ahora los psiquiatras si los físicos ya descubrieron el secreto de la mente?
-Los físicos no han hecho ese descubrimiento, de modo que todavía necesitamos de doctores y psiquiatras. La vida es un misterio, y ninguna persona realmente sabe qué quiere cada uno de nosotros aparte del aire para respirar, comida para alimentarse, ropa para vestir, refugio para el clima y otras necesidades de la vida. El éxito necesita incluir más que a ti mismo; necesita incluir a los otros. Si lo que haces beneficia a los otros, vas a triunfar.

-Muchos psiquiatras plantean que nuestros pensamientos son pura química. ¿Para usted son pura física?
-Ninguna de las dos afirmaciones es cierta. La mente va más allá de la física y la biología.

-¿Es posible confirmar sus teorías siguiendo el método científico?
-Realmente no tengo más teorías que las que actualmente usa la física cuántica; nada más ha sido agregado. Simplemente explico estas ideas y las uso como una vía para entender el comportamiento humano.

-¿Lo critican mucho sus colegas?
-Ellos están de acuerdo conmigo o simplemente no me prestan atención. Algunas instituciones parecen temerosas y creen que voy muy rápido en mi uso de la física cuántica para explicar la mente. Otros parecen pensar que voy por el camino correcto.

-¿No es El secreto una forma de darle un nuevo ropaje científico a los lugares comunes de los libros de superación personal que dicen frases como "inténtalo y lo lograrás", "sé optimista" o "no te des por vencido"?
-Sí, este no es un principio científico. En la película El secreto solo hubo dos científicos: John Hagelin y yo. Nosotros enseñamos cómo la física cuántica y el ámbito cuántico pueden afectar la mente; ni él ni yo sabíamos nada sobre la intención de la directora. La gente necesita creer que tiene una oportunidad para tener éxito en el mundo y desea aprender algo para lograrlo. Mi trabajo es explicar cómo funcionan el éxito y el fracaso y no solo cómo hacer un billón de dólares.

-¿Es posible resumir la fórmula de la felicidad?
-Sí. No te tomes muy en serio. Aprende a identificar con un yo más profundo que existe dentro de ti, que es el mismo yo profundo que existe dentro de cada uno de nosotros. Cada acción que tú tomes define la cosa sobre la que actúas y te define a ti mismo. Al cambiar la manera como te defines a ti mismo, puedes cambiar las acciones que tomas.

-¿Tiene más afinidad con Paulo Coelho o con Albert Einstein?
-Con Einstein. Paulo Coelho no es bien conocido en Estados Unidos.

MECÁNICA CUÁNTICA
La física cuántica explica el comportamiento de la materia en su dimensión más pequeña. Un nivel donde las partículas no se comportan como lo hacen en el "mundo visible" y donde es imposible conocer de manera exacta su posición, su energía o su velocidad sin afectar la propia partícula. Pese a su carácter probabilístico, la física cuántica ha proporcionado predicciones exactas y ha sido aplicada en la computación, la electrónica y en la medicina.
Rhonda Byrne, autora de El secreto, no fue la primera que encontró el potencial esotérico de la física cuántica. En 1975, el físico austríaco Fritjof Capra publicó El tao de la física, en el que asociaba el universo descubierto por la mecánica cuántica con el universo descrito por los antiguos místicos orientales. Hechos como que en el mundo subatómico todo surge solo en la medida que es observado o que las partículas no son individuales sino que hacen parte de un universo, dieron pie para diversas interpretaciones filosóficas.
Fuente: cambio.com.co
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No puedo más!


A veces todo se nos hace cuesta arriba. Nos falta energía para seguir luchando. Nos sentimos incomprendidos, solos e ignorados. Un momento: pare, descanse, medite, recargue.

"Hace meses que estoy empujando para que mi empresa obtenga resultados, pero no llegan. Estoy cansado", me dice Hans. "He invertido tanta ilusión, emoción, tiempo y dinero, que cuesta dejar de luchar por ello. Estoy atrapado en esta espiral: no dejo de luchar por todo lo que he invertido, pero los resultados nulos me dan señales para que lo deje, ya que parece ser un callejón sin salida. Me cuesta tomar la decisión. Además, con mi mujer hace tiempo que la relación está estancada, me siento vacío. He invertido mucho en esta relación, pero me doy cuenta de que tampoco tiene futuro. Estoy agotado de empujar y luchar sin obtener resultados en ningún frente".
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"Si convertimos la vida en una continua expectativa, en una continua demanda, en una continua lucha", nos dice Javier Melloni, "nuestra agonía crece incesante e incansablemente, porque hay una dinámica en el deseo que tiene siempre un punto de insatisfacción".

Luchamos, empujamos, tiramos del carro como Hans, y acabamos sintiendo un agotamiento emocional y mental que consume la cuenta de energía personal dejándola bajo mínimos. Recibimos señales de que no vamos por buen camino; sin embargo, continuamos en la misma senda. Confiamos en que nuestra energía es ilimitada, y no paramos para reponer fuerzas. El agotamiento acaba siendo tal que tenemos un trancazo y no podemos más.

Cuando finalmente escuchamos las señales, vivimos una decepción. Nuestras expectativas nos han llevado a sentirnos defraudados. Entonces empiezan los reproches, los malos humores, los conflictos entre lo que ha sido, lo que es y lo que nos gustaría que fuera. Nuestra confianza se ha resquebrajado. Uno siente el fracaso de su proyecto emocional, la ingratitud del otro hacia él y su entrega, y la rabia por todo lo que está sucediendo. Esto le deja extenuado. Sin embargo, al leer las señales vivimos la autenticidad de la situación, conectamos con lo que es verdadero y eso nos libera de vivir en la mentira. Aunque al principio la verdad nos duela, finalmente nos ayuda a recuperar nuestra dignidad y a posicionarnos en nuestro poder interior.

ELIJAMOS BIEN NUESTRA LUCHA

"Uno sabe cuándo un lugar es su lugar" (Leonora Carrington)

Seamos conscientes del desgaste mental y emocional que suponen ciertas luchas. ¿Hemos elegido bien la lucha en la que nos hemos metido? ¿Merece la pena pagar el precio que nos supone? ¿Podemos reflexionar sobre las alternativas posibles? ¿O estamos tan absortos en conseguir el éxito en esa lucha que no somos capaces de dar un paso atrás para tomar distancia y observar con mayor objetividad si queremos estar ahí? Nuestro crítico interno dirá: no tengo alternativa. Pero esa percepción nos limita. Podemos elegir mejor la lucha en la que queremos invertir nuestro tiempo. La opción está en nuestras manos: desapegarnos y cambiar, o seguir aferrándonos.

REPONER FUERZAS

"Cada mañana estrena un nuevo día, y yo también mi terca valentía" (Eladia Blázquez)

"Estoy agotada", me dice Rocío. "En el trabajo no me hacen caso, ni me ven ni reconocen mi valor. Además, mi madre lleva cinco meses en el hospital, le amputaron una pierna, luego le salieron llagas, no cicatrizó bien, y cuando íbamos a traerla a casa, durante una sesión de rehabilitación en el hospital, se cayó y se rompió el fémur de la única pierna que tiene. Sigue hospitalizada. La comida que le dan es pésima, por lo que al salir de trabajar le llevo comida a diario. No puedo más".

Ante realidades como esta, necesitamos ir hacia nuestro interior para reponer fuerzas. Nuestro agotamiento aumenta cuando al pesar que nos provocan nuestras circunstancias le añadimos los pensamientos negativos y sentimientos de desánimo. Quizá no podemos cambiar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, pero sí que podemos decidir qué actitud adoptar y qué permitimos que ocupe nuestra mente. No perdamos de vista nuestras prioridades: nuestra salud mental, emocional y corporal son importantes. Cuando nos agotamos y desanimamos, nuestra capacidad disminuye. Aprendamos a crear pensamientos que eleven nuestro ánimo.

Nos puede ayudar esta reflexión: recuerda un momento de tu vida en el que te sentiste pleno y pletórico. ¿Cómo estabas? ¿Qué estaba ocurriendo en ti? ¿Cómo te sentías? Invoca de nuevo esa vivencia, haz que arraigue más en ti. Y desde esa plenitud afronta la vida con toda tu energía. No permitas que las circunstancias ni las personas absorban tus fuerzas, no dejes que tu propia mente sea tu enemiga creando miles de pensamientos inútiles y debilitadores. Tú mandas sobre tu mente.

CAMBIAR AL OTRO

"Debemos ser un simple punto de partida, ofrecerles el trampolín desde el cual darán el salto" (Natalia Ginzburg)

"Me agota ver la pasividad de la gente. No mejoran ni se comprometen", me cuenta Jonathan. "No les importa el planeta, dónde compran, en qué gastan, no se hacen responsables de nada. Viven desde la pasividad. Me agota porque quiero cambiar el mundo. Me canso intentando cambiar a los demás, y no lo consigo. Me agota ver a mi madre siempre haciéndose la víctima, no hace caso de mis consejos".

"Estoy cansada de repetir las cosas y no conseguir cambios, repetir y que no me escuchen mis hijos", afirma Pilar. Cuando la persona luchadora se da cuenta de que no ha transformado nada, puede sentirse abatida, desesperanzada y agotada. Está enfocada en que los que le rodean cambien. Dedica una cantidad desmesurada de energía mental a divagar sobre el cómo, el qué, el porqué y el cuándo. Le cuesta relajarse, disfrutar del hoy.

Nos cansa no ver ni recibir los frutos de nuestro empeño. Quizá es que solo tenemos que sembrar y los frutos ya vendrán. Si no los esperamos, si aceptamos que tal vez nuestra labor se limita a sembrar, aceptamos que el otro tiene sus ritmos y sus procesos. La sensación de invertir mucho y no ver el fruto cansa si estamos esperando ansiosamente los resultados de nuestras acciones.

Por muy buenas intenciones que tengamos cuando intentamos cambiar a los demás, los resultados generalmente son mínimos o nulos. Centrémonos en mantenernos energéticos, sanos y conectados con lo esencial para nosotros. Cuando vivimos esta plenitud interior, inspiramos y motivamos al cambio sin forzar ni imponer.

MENTES CANSADAS

"El más valiente de los actos es pensar con la propia cabeza"(Coco Chanel)

"Estoy cansada de volver a empezar, del desgaste de la lucha diaria, de la confianza traicionada, de las metas no alcanzadas", me dice Yolanda. "Me cansa pensar tanto, mi mente es un torbellino que no para, me gustaría que mi mente se callara".

La mente es un motor que no se detiene. Se trata de canalizar bien los pensamientos y de no crear ni entretener los que consumen inútilmente nuestra energía. Para conseguirlo, ahí van algunas propuestas:

1. Dé un paso atrás para permitir que haya un espacio entre usted y la realidad exterior. Como cuando está en su despacho, aparta la silla de la mesa y reflexiona. Sobre la mesa hay asuntos por resolver, por atender o por revisar. Pero durante un rato se aparta de la mesa y de todas las realidades que descansan sobre ella. Esto le ayuda a practicar la paciencia antes de reaccionar.

2. Una vez se ha apartado, entre en usted sin llevarse todos esos asuntos. Pueden esperar. En su interior encontrará la serenidad. Si huye de sí mismo, no aprenderá a gestionar sus pensamientos. Si se lleva a su interior algún asunto de los que hay sobre su mesa, no se encontrará porque permanecerá conectado con ese asunto y con las personas involucradas en él.

3. Es necesario conectar con uno mismo para gestionar su mente. Para lograr esto, medite. Aprenda el arte del verdadero descanso. Puede trabajar sin tensión en un estado de serenidad. El hábito de pensar atropelladamente y rápido mantiene el cansancio mental. Meditar le ayuda a originar ondas alfa en el cerebro. Con ellas relaja la actividad cerebral. Meditar con regularidad le ayuda a formar el hábito de descansar más en menos tiempo, de ahorrar energía y mantenerse relajado.

Cuando esté cansado, siéntese un momento, relájese, cierre los ojos y visualice un paisaje amplio con un horizonte lejano. Repose su mirada en ese horizonte y entre en la inmensidad del espacio hasta que le absorba, separándose así de los ruidos y tensiones que le agobian. Es un ejercicio fácil, sencillo pero efectivo para calmarse y darle un descanso a la mente.

Fluya como en el jazz. Anote todo lo que el jazz le inspira y practíquelo en su vida diaria. Un grupo de alumnos de la formación que impartí en diálogos apreciativos expresó lo que les inspiraba el jazz: espontaneidad, coraje, diversión, libertad, sensualidad, autenticidad, creatividad, fluir, apertura, buen rollo, posibilidad, ritmo, delicadeza.

Si pudiera elevar su mirada por encima de su casa, su pueblo o ciudad, su país, y viera el mundo como el maravilloso globo terrestre, se daría cuenta de que en realidad lo que ha ocurrido ha sido insignificante. La vida sigue en constante cambio. No permita que su mente se obsesione y su corazón siga anclado en lo que ha ocurrido. Si quiere liberarse, no busque venganza. Piense que todo es una gran comedia cósmica. 

Vivir el desapego nos relaja

"Imaginad que un día volvéis del trabajo a casa y os encontráis la puerta forzada", cuenta Sogyal Rimpoché. "Han entrado a robar. Entráis y descubrís que se han llevado todo lo que poseíais. Por un instante os quedáis paralizados por el sobresalto y, en vuestra desesperación, pasáis frenéticamente por el proceso mental de intentar recrear lo que ha desaparecido. Pero la idea se impone: lo habéis perdido todo. Vuestra mente inquieta y agitada queda atónita y cesa todo pensamiento. Y de pronto se presenta una repentina y profunda serenidad. Ya no tenéis que luchar ni esforzaros, porque en ninguna de estas opciones hay esperanza. Ahora solo os queda rendiros; no os queda otra elección".

"De modo que en un instante habéis perdido algo preciado y, justo en el instante siguiente, descubrís que vuestra mente reposa en un profundo estado de paz. Cuando se presente esta clase de experiencia, no os precipitéis a buscar soluciones de inmediato. Permaneced un rato en ese estado de paz. Dejad que se convierta en una brecha. Y si descansáis verdaderamente en esta brecha, contemplando la mente, podréis ver la naturaleza inmortal de la mente iluminada".

Para relajarse y desbloquearse

Libros

- 'Revitalízate! Las mejores recetas de la cocina energética', de Jorge Pérez-Calvo (Ed. Integral). Un libro que nos explica con claridad qué alimentos nos revitalizan y cuáles contribuyen a nuestro cansancio.

- 'El libro tibetano de la vida y de la muerte', de Sogyal Rimpoché (Ed. Urano).

Música

- La música de Mozart. Es reconstituyente del cuerpo bioenergético. Tomatis la utilizó para el método Tomatis, que reequilibra nuestra capacidad de oír y de sentir, y nos desbloquea.

- 'Variaciones Goldberg', de Johann Sebastian Bach. Relajantes. Ayudan a crear espacios de descanso.

Fuente: elpais.com
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Nacemos con el talento para cumplir nuestros sueños

Coaching talento y liderazgo

A la hora de hablar de talento, como de cualquier aspecto inherente al ser humano, siempre hay varias opciones, y en el caso de la gestión de personas, dos: la cartesiana, que mide y evalúa desde la empresa, y la humanista, que abandona la lógica organizacional para zambullirse en la incorrección numérica de hablar de emoción, motivación y sentimientos. Y es que el talento no tiene por qué ser lineal, como nos han acostumbrado a creer -existen ocho tipos de inteligencia diferentes-, sino que se presenta en mil y una formas que desconocemos. «Todos nacemos con el talento necesario para cumplir nuestros sueños-dice Mario Alonso Puig-porque hay que creer en una naturaleza bondadosa y no en una cruel, que nos dota de ellos y a la vez nos impide lograrlos».

talento coaching liderazgo
Sin embargo, este médico cirujano miembro de la Asociación Americana para el Avance la Ciencia y fellow (socio) de la Harvard University Medical School, reconoce que no estamos educados en la observación de la esencia de la persona, ya que nos cegamos con el «enjuiciamiento continuo de lo que deberíamos hacer, de lo que deberíamos ser... Un proceso por el que también evaluamos a los demás conforme a cómo pensamos que tendrían que hacer».


Este conjunto de creencias, de valores impuestos por nuestra educación, cierran la exploración de cualquier otra posibilidad, como el niño que no responde de una manera que se piensa lógica y en vez de indagar en el por qué se le rectifica: «Hay más de ti de lo que conoces, no te quedes en las apariencias. Debes centrar la atención en lo que quieres encontrar y no en lo que temes ser cuando empiezas a descubrirte».

Confianza y motivación

Encontrar y desarrollar el talento requiere el gran esfuerzo de «desaprender lo aprendido» y evitar el proceso automático del juicio en el que se nos ha formado. Un esquema preestablecido que nos hace temer el error y caer en la trampa del elogio mal entendido. El error, porque lo asociamos a que no somos capaces, que somos defectuosos -«los grandes talentos de la historia no se preparaban para el éxito, sino para el error, algo de lo que sacar una lección que nos invite a abordar las cosas de otra manera» y, el elogio, porque «sin querer, se convierte en un sistema de manipulación». «Tendemos a buscar a aquéllos que nos refuerzan la autoestima y rehuir a los que dicen las cosas que no queremos oír. Nuestro ser debe permanecer ajeno a todo eso, es demasiado íntimo», explica Mario Alonso mientras reivindica la cultura del agradecimiento, del «tu trabajo me ha ayudado».

Superadas estas barreras llega el momento de observar desde la sensación, y no desde el pensamiento, y de desplegar el talento «con la alegría de saber que está ahí, el entusiasmo de querer explorar todas sus posibilidades y la serenidad que da disponer de sus recursos». Sólo desde la confianza se puede encontrar el talento y el poder de desarrollarlo plenamente.

La prueba de que «no hay seres humanos torpes, sino con otros talentos», se manifiesta a través de la combinación de la inteligencia y la creatividad. Tal y como confirma Alonso, «la inteligencia nos ayuda a adaptarnos a nuevos entornos y, la creatividad, a visionar nuevas ideas y oportunidades. Ambas facultades se encuentran localizadas en las áreas prefrontales del cerebro». Pero con la materia prima no basta y para desarrollar el talento se necesita, sobre todo, motivación. Un motor que no se debe someter ni a la moda, ni a la fría evaluación. «Necesitamos entender que al ser humano no se le puede medir de la misma forma en que se mide a una máquina —insiste Alonso—. No podemos aplicar la ley mecanicista de Newton a la naturaleza donde hay paciencia, fe, confianza y persistencia, a partes iguales». Es más, la responsabilidad en el desarrollo del talento tiene también su razón de ser: «Si yo pongo una semilla en la tierra y en ese proceso excavo para intentar ver su evolución, le estoy impidiendo que crezca».

El poder de la emoción

Y si para desplegar nuestro talento es necesario romper con el enjuiciamiento y engrasarlo con la motivación, las emociones se convierten en su nexo de unión, su interruptor. Porque un ser humano con un enorme talento en algo y emocionalmente bloqueada no puede desplegar todo su potencial: «Las emociones son imprescindibles en los procesos que tienen que ver con el talento, ya que la persona que está emocionada e ilusionada es alguien que vive de forma diferente; un ser humano que se siente amedrentado continuamente rinde de otra manera», afirma.

En estos términos, Alonso habla de la ira, el miedo, la alegría y la tristeza. «La ira es una emoción que nos hace sentirnos fuertes porque evita que estemos en contacto con nuestros miedos y tristezas, que nos hacen sentir vulnerables. Cuando los seres humanos la reconocemos, si no toda, una parte, es porque tras ella escondemos miedo». Pero, ¿es necesario hacerlo cuando tras él podemos encontrar una oportunidad, un nuevo horizonte? Si no lo conseguimos, aparece la siguiente emoción, la tristeza «de descubrir todo lo que podríamos haber llegado a hacer con nuestra vida y con la de los demás, y que no hemos podido».

Por esta razón hay que evolucionar hacia la alegría de encontrarse con el potencial de aquello que se abre ante nosotros, la posibilidad de influir en uno mismo y en las personas que nos rodean «hasta estratos y niveles que nunca imaginamos». Esa alegría es tan grande porque sale de nuestra esencia y es el fin del proceso de duelo que muchos no viven porque nadie les ha enseñado: «Las emociones no son buenas ni malas pero cuando las secuestramos se convierten en energías disfuncionales que salen bloqueando nuestro talento y productividad», advierte.

Las emociones son la llave de un talento del que sólo hemos empezado a hablar, que nace de la observación y se desarrolla lejos de cualquier prejuicio. Un potencial que debe ser leído en términos humanos de motivación dentro de una empresa responsable cuyo principal objetivo es, al igual que su mejor activo, la persona y, por ende, la sociedad.(abc.es)

Coaching talento y liderazgo
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La soledad es contagiosa

Psicología-Neurociencias

Entrevista a Louise Hawkley, doctora en Psicología y en Neurociencias Sociales, investiga la soledad

Tengo 57 años. Soy canadiense y vivo en Chicago, donde investigo y dirijo el laboratorio de Neurociencias Cognitiva y Social en la universidad.
psicologia la soledad
Estudiando la soledad hemos podido comprender la naturaleza del ser humano.

¿Y en qué consiste?
En vivir en comunidad. La soledad es como el hambre o la sed, un estado de carencia.

Lleva 20 años investigando.
Sí, y sabemos que la soledad afecta al sistema cardiovascular porque cuando la gente se siente aislada se siente insegura, y no necesariamente de forma consciente. Eso hace que la presión sanguínea se eleve y aumente el nivel de cortisol.

¿Para qué sirve el cortisol?
Moviliza los recursos energéticos, aumenta la respuesta a los estímulos. Cuando nos levantamos por la mañana el cortisol aumenta rápidamente, es una indicación de las demandas que el cerebro prevé que tendremos durante el día, del nivel de estrés. Los solitarios tienen un pico de cortisol más alto.

¿Superando las necesidades fisiológicas reales?
Sí, y esto provoca un gran desgaste en el cuerpo. También hemos visto que las personas solitarias tienen más activación de los genes que desempeñan un papel en los procesos inflamatorios, relacionados con arteriosclerosis, ictus, diabetes.

En perro flaco todos son pulgas.
... Y también tienen desactivados los genes que trabajan en la modulación de la inflamación. Así que potencialmente su salud es peor; de hecho, se mueren antes.

Pero la soledad es una percepción subjetiva, un sentimiento.
Sí, está provocada por el cerebro, que a su vez provoca los sentimientos y los pensamientos. Si te sientes solo y feliz, no tienes ningún problema.

Igual es que no nos han enseñado a estar solos.
Somos un animal tan social que en nuestro cerebro hay una señal que nos dice que tenemos que encontrar gente. La soledad no deseada es literalmente como el dolor físico.

Duele, seguro.
Con el sentimiento de soledad y de rechazo se activan los mismos circuitos cerebrales que con el dolor físico.

¿Los ancianos son y seremos (si llegamos) los más solitarios del planeta?
Los jóvenes de entre 18 y 30 años suelen ser los que se sienten más solos porque no acaban de saber quiénes son ni dónde encajan. Luego esa percepción de soledad cae, y vuelve a subir a partir de los 85 años.

¿Cuál es el problema?
El cerebro los secuestra, empiezan a percibir su entorno social de manera negativa y eso perpetúa la soledad. Si escaneamos el cerebro a las personas mientras les mostramos imágenes de estímulos sociales positivos –como un bebé que sonríe– o negativos –alguien que llora–, los solitarios prestan más atención a los estímulos sociales negativos.

Lo negativo capta más su atención.
Sí, y eso hace que de forma inconsciente se comporten como si estuvieran haciendo un barrido de su entorno para detectar lo que puede volverse en su contra, lo que a su vez provoca que los otros los eviten.

¿La soledad se contagia?
Sí, cuanta más proporción de gente en mi red de amigos se siente sola, más solo me siento yo. Es contagioso hasta con tres grados de separación. Desconfianza llama a desconfianza.

¿Cómo salir de ahí?
Hicimos un estudio sobre iniciativas para reducir la soledad y la más efectiva es la formación cognitiva social: una reformación cerebral para cambiar la percepción.

Volvemos al poder del pensamiento.
Hay tanta interconectividad en el cerebro que no se puede tener ninguna experiencia que quede aislada en un circuito; afecta de hecho a todo el cuerpo. Y el cuerpo también alimenta lo que el cerebro procesa.

El médico tibetano del Dalái Lama me dijo que había que sonreír sin ganas hasta que llegaran las ganas.
Pues sí, señor, cuerpo y mente están conectados, y además la respuesta que se obtiene de los otros también cambia y nos transforma, pero hay que insistir.

Muchos temen a la jubilación porque temen a la soledad.
Según un estudio realizado con población norteamericana, los jubilados sufren menos de soledad que los que están en activo. Creo que se debe a que pueden escoger su red social: sólo mantienen relaciones positivas.

¿Hay alternativas a las depresivas residencias de ancianos?
El geriatra Bill Thomas ha creado Eden, una manera de vivir en grupo pero con autonomía. Es decir, nadie les dice la hora de desayunar, comer y cenar, ni les apaga la luz a las nueve de la noche. Son hogares más pequeños con zonas comunes y los cuidadores necesarios, pero los ancianos controlan su propia vida y sus horarios.

Bravo por Bill.
Hay que valorar a los ancianos, desestigmatizar la soledad y así poder tratarla, y enseñar a los niños que las relaciones sociales son cruciales. El acoso escolar es un tema muy grave que debe abordarse con tolerancia cero. Si el niño se percibe de forma negativa adopta esa identidad.

Auuu.
La sociedad nos empuja a buscar bienes materiales, experiencias..., y sabemos que esa búsqueda te hace sentir más solo e infeliz. La felicidad es un epifenómeno, surge de las relaciones personales ricas.

Feliz Navidad
Hablar con la tranquila y reflexiva Louise sobre los embates de la soledad me hizo pensar en la cantidad de gente sola que en estos días de celebración familiar se siente más sola que nunca. Creo que a todos nos gustaría acogerlos, pero dar el paso es tan difícil... Por eso quiero felicitar a quien sí lo ha dado, los 725 voluntarios de Amics de la Gent Gran que han acompañado este año a 872 personas y que me presentaron a Louise en la jornada internacional de Soledad que organizaron en CX La Pedrera. La ciencia confirma que lo que más satisfacción nos da no son los bienes materiales, la fama o el estatus, sino las relaciones significativas: si estas se ven amenazadas, todo lo demás no sirve.
Fuente: la contra de lavanguardia.com

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